Redacción
Juan Sebastián Sosa
La tarde del 11 de febrero de 2026 Bogotá fue escenario de un crimen que estremeció a la capital. Hacia las 3:42 p. m., el empresario Gustavo Andrés Aponte y su guardaespaldas, Luis Gabriel Gutiérrez Garzón, fueron atacados a tiros cuando salían del gimnasio Bodytech, en el sector de La Cabrera.
El hecho ocurrió a plena luz del día, en la calle 85 con carrera Séptima. Desde entonces, las autoridades avanzan en la investigación para esclarecer qué hay detrás del doble homicidio y quiénes serían los responsables del ataque que dejó sin vida al empresario del sector arrocero y a su escolta.
Según el reporte oficial de la Policía Metropolitana de Bogotá, un hombre vestido con traje y corbata se acercó por la espalda y abrió fuego en repetidas ocasiones. La acción fue rápida y directa. Las inspecciones confirmaron que ambos recibieron disparos de calibre 9 milímetros en el cuello y la espalda.
El general Giovanni Cristancho, comandante de la Policía de Bogotá, reiteró en diálogo con Noticias Caracol que se trata de un crimen planeado de manera minuciosa, con seguimientos previos y una puesta en escena para que el sicario pasara desapercibido.

Revelan primera hipótesis del asesinato de Gustavo Andrés Aponte
Una de las hipótesis que toma fuerza en la investigación apunta a un presunto cobro de extorsión que habría recibido Gustavo Aponte. Este tipo de amenazas, conocidas como “pago de vacunas”, no son desconocidas para empresarios del gremio arrocero en el país.
Desde la Federación Nacional de Arroceros (Fedearroz) han denunciado que a productores del sector se les exigen pagos por cada hectárea sembrada. De hecho, investigadores señalaron que en los últimos tres años delincuentes han acabado con la vida de otros cinco “empresarios ligados al cultivo de arroz”, según conoció el diario El Tiempo.
El caso no sería aislado. En diciembre también fue reportado el asesinato de Campo Elías Urrutia, productor de arroz y miembro de la junta directiva de Fedearroz, lo que ha generado preocupación dentro del sector agrícola.

Las autoridades analizan si el empresario habría sido víctima de presiones económicas ilegales. Según las primeras indagaciones, la hipótesis que más fuerza toma es que no habría accedido al pago de una extorsión.
“Ya hemos analizado unos videos y estamos haciendo unos recorridos, y estamos en la identificación de las personas. Es un proceso que tiene unas órdenes de policía judicial, que emite tanto el fiscal hay unas que están avaladas por un juez de garantías, la investigación va como debe ir personal dedicado exclusivamente a esta investigación”, detalló el general Giovanni Cristancho, comandante de la Policía de Bogotá.
Las llamadas y temores que había revelado Gustavo Aponte
Tras el crimen, el periodista Felipe Arias, amigo personal de Aponte, reveló que el empresario sí tenía preocupaciones relacionadas con su seguridad. En diálogo con La FM, contó que en varias ocasiones Aponte le habló de llamadas con amenazas y de su temor por desplazarse a zonas rurales.
“Cada vez que nos veíamos y hacíamos oraciones, él me decía: ‘Hermano, ya que a usted le gusta todo esto, haga oración por mí, porque hay sensibilidades alrededor de la seguridad”, relató Arias. “Fue una familia muy golpeada por secuestros y asesinatos”, agregó.
El periodista aseguró que Aponte “decía que había recibido llamadas y tenía susto de ir a las tierras en Tolima. Ese era el único temor que él tenía, salir de Bogotá e ir a allá”. Incluso le cuestionó su esquema de seguridad.

“‘¿Tú solamente andas con dos escoltas y tienes tanta sensibilidad?’. Él me decía: ‘hombre, yo estoy con Dios y con la Virgen y me dedico es a obras sociales, lo único que hago es rezar y, yo me dedico es a obras sociales y a asistir a misiones’. Él se sentía muy seguro, muy confiado de que como hacía obras sociales, no le iba a pasar nada y yo creo que desestimó esas llamadas y amenazas”.
En otra conversación, Aponte fue enfático frente a presiones ilegales. “Él me dijo: ‘Hay que cortar eso, a mi familia ya le hicieron mucho daño; ya entregaron plata cuando yo era pequeño y no voy a prestarme para nada más’”, añadió Arias.
“Últimamente lo notaba preocupado, porque me decía: ‘Está volviendo a pasar lo que viví hace 30 años y no quiero que mis hijos sufran lo mismo’. Yo hasta llegué a considerar en decirle que se fuera del país con su familia”, concluyó el periodista.
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