Redacción
Angélica González
La inquietud de si es bueno dormir sin ropa interior ha estado en conversación durante mucho tiempo, entre las personas del común, pero sobre todo dentro de la misma comunidad científica.
Esta acción para muchos, sobre todo mujeres, es algo cotidiano y normal, mientras que para otros aún genera dudas de si es algo que se debe hacer o no y si realmente genera beneficios para la salud.
¿Es bueno dormir sin ropa interior?
Dormir desnudo o sin ropa interior puede aportar beneficios reales para el sueño, la salud íntima y el bienestar emocional, siempre que se haga en un entorno limpio y cómodo. Diversas fuentes médicas y de divulgación señalan que un ambiente fresco y menos ropa favorecen el descanso y pueden mejorar la relación con la propia imagen corporal.
Regulación de la temperatura y calidad del sueño
La temperatura corporal es clave para conciliar y mantener un sueño profundo: el cuerpo necesita refrescarse ligeramente para entrar en fases de descanso reparador. Dormir con menos ropa o desnudo facilita que el calor se disperse, evita el sobrecalentamiento nocturno y puede ayudar a dormir más rápido y con menos interrupciones.
Estudios sobre entorno térmico y ritmo circadiano muestran que un exceso de calor en la cama aumenta los despertares y reduce el sueño profundo, mientras que un ambiente más fresco favorece la homeostasis del organismo. Por eso muchas guías de higiene del sueño recomiendan reducir capas de ropa y mantener la habitación en una temperatura moderada.
Beneficios para la salud íntima en mujeres y hombres
En las mujeres, dormir sin ropa interior mejora la ventilación de la zona genital, reduce la humedad y dificulta la proliferación de hongos y bacterias que pueden causar infecciones como la candidiasis. Varios especialistas en ginecología recomiendan evitar prendas ajustadas y sintéticas durante la noche, especialmente en personas propensas a molestias íntimas.
En los hombres, un ambiente más fresco alrededor de los testículos favorece la calidad del esperma y la salud reproductiva, ya que la producción espermática es sensible al exceso de temperatura. Dormir sin ropa interior o con ropa holgada disminuye la compresión y el calor, lo que puede resultar beneficioso a largo plazo para la fertilidad.
Metabolismo, grasa marrón y control de peso
Dormir en entornos frescos se ha asociado con una mayor activación de la grasa marrón, un tipo de tejido que ayuda al cuerpo a quemar calorías para producir calor. Esta activación puede favorecer una mejor sensibilidad a la insulina y apoyar el control del peso, aunque los expertos subrayan que no sustituye una alimentación equilibrada ni la actividad física.
Mantener una buena calidad de sueño también influye en el metabolismo y en el equilibrio hormonal relacionado con el apetito, como la leptina y la grelina. En este contexto, si dormir sin ropa interior ayuda a descansar mejor, de forma indirecta puede contribuir a un metabolismo más sano.
Bienestar psicológico, estrés e intimidad en pareja
Dormir sin ropa puede disminuir los niveles de cortisol, la hormona del estrés, al favorecer un sueño más profundo y continuo en un entorno térmico adecuado. Un descanso de mayor calidad se relaciona con mejor estado de ánimo, menos ansiedad y mayor sensación de bienestar durante el día.
En el plano emocional y de pareja, el contacto piel con piel aumenta la liberación de oxitocina, una hormona vinculada al vínculo afectivo y la sensación de confianza. Esto puede fortalecer la intimidad, mejorar la satisfacción en la relación y, al mismo tiempo, reforzar la autoestima al sentirse más cómodo con el propio cuerpo.
Cuándo puede no ser recomendable y cuidados básicos
Dormir sin ropa interior puede resultar incómodo en climas muy fríos o en habitaciones mal aisladas, donde el cuerpo se enfría en exceso y el sueño también se ve afectado. En estos casos, la recomendación es adaptar la cantidad de ropa y la ropa de cama al clima, priorizando el confort térmico personal.
Además, la higiene de las sábanas es fundamental: al haber más contacto directo con la piel, se recomienda lavar la ropa de cama con mayor frecuencia para evitar irritaciones o infecciones cutáneas. Los especialistas coinciden en que se trata de una práctica segura y positiva siempre que se combine con buena higiene personal, un colchón y almohadas en buen estado y una temperatura adecuada en el dormitorio.
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