Redacción
Angélica González
Un accidente cerebrovascular (ACV), también conocido como ictus, es una emergencia médica que ocurre cuando se interrumpe el flujo sanguíneo al cerebro por una obstrucción o una hemorragia. Esta falta de riego puede provocar la muerte de células cerebrales y dejar secuelas graves, según advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Se estima que uno de cada cuatro adultos sufrirá un ACV a lo largo de su vida y que el 80% de estos episodios podría prevenirse, de acuerdo con la American Stroke Association (ASA). En este contexto, la alimentación saludable y el control de la hipertensión se convierten en herramientas clave para reducir el riesgo.
Una investigación publicada en la revista Neurology Open Access señaló que seguir la dieta mediterránea puede disminuir hasta en un 25% la probabilidad de padecer cualquier tipo de ACV, incluido el hemorrágico, uno de los menos estudiados.
¿Qué es un ACV y cuáles son sus tipos?
La OMS explica que existen tres tipos principales de accidente cerebrovascular:
• Isquémico: ocurre cuando un coágulo bloquea un vaso sanguíneo del cerebro e impide el flujo normal de sangre.
• Hemorrágico: se produce cuando un vaso sanguíneo se rompe y causa una hemorragia cerebral.
• Transitorio: también llamado ataque isquémico transitorio, genera síntomas similares a los de un ACV, pero dura pocos minutos y no deja daños permanentes.
Cada año, más de 15 millones de personas en el mundo sufren un ACV; cinco millones fallecen y otros cinco millones quedan con discapacidad permanente, según cifras citadas por The Guardian.
El estudio que vincula la dieta mediterránea con menor riesgo de ACV
El estudio fue liderado por expertos de Estados Unidos y Grecia y analizó a 105.614 mujeres en California, con una edad promedio de 53 años al inicio y sin antecedentes de ACV. Las participantes eran maestras, administradoras o integrantes del Sistema de Jubilación de Maestros del Estado de California y tenían entre 38 y 67 años.
Durante 21 años de seguimiento, los investigadores asignaron una puntuación de cero a nueve según el nivel de adherencia a la dieta mediterránea.
Los resultados mostraron que las mujeres con mayor puntuación registraron:
• 18% menos riesgo total de ACV
• 16% menos probabilidad de sufrir un ACV isquémico
• 25% menos riesgo de ACV hemorrágico
“Nuestros hallazgos respaldan la creciente evidencia de que una dieta saludable es fundamental para la prevención del ictus”, afirmó Sophia Wang, autora del estudio e investigadora del Centro Oncológico Integral City of Hope, en California.
La experta destacó que el hallazgo sobre el ACV hemorrágico es relevante, ya que pocos estudios a gran escala lo han analizado.
¿Qué es la dieta mediterránea?

La dieta mediterránea es un patrón alimentario basado en el consumo predominante de alimentos frescos de origen vegetal. Manuel Moñino, miembro de la Academia Española de Nutrición y Dietética, la describe como una alimentación rica en frutas, hortalizas, legumbres, cereales integrales, frutos secos y aceite de oliva.
También incluye un consumo moderado de lácteos, huevos y carnes, con prioridad en aves y conejo, y limita la ingesta de carnes rojas, productos procesados, azúcares y grasas saturadas.
Este modelo alimentario ya se ha asociado con menor riesgo de demencia y con un envejecimiento más saludable.
Alimentos clave de la dieta mediterránea
Entre los principales alimentos recomendados se encuentran:
• Aceite de oliva, preferiblemente virgen extra.
• Frutas y hortalizas, con al menos cinco porciones al día.
• Legumbres, mínimo cuatro veces por semana.
• Pescados azules y blancos, además de mariscos.
• Frutos secos y semillas, como almendras y nueces.
• Cereales integrales, como pan integral bajo en sal.
• Proteínas animales moderadas, priorizando aves y lácteos fermentados.
El patrón alimentario también promueve la estacionalidad y variedad de los alimentos a lo largo del año.
¿Puede la dieta prevenir un ACV?
Aunque el estudio fue amplio, los autores advirtieron que solo incluyó mujeres y que los datos sobre alimentación se basaron en autoinformes, lo que puede generar sesgos. Por ello, señalaron que se necesitan más investigaciones para confirmar los resultados y entender los mecanismos biológicos involucrados.
Sin embargo, los hallazgos refuerzan un mensaje claro: mejorar la alimentación podría reducir el riesgo de una de las principales causas de muerte y discapacidad en el mundo.
“El accidente cerebrovascular es una de las principales causas de muerte y discapacidad, por lo que es emocionante pensar que mejorar nuestra alimentación podría reducir el riesgo de padecer esta enfermedad”, concluyó Wang.
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