Redacción
Angélica González
Un consumo diario moderado de cafeína podría estar asociado con un menor riesgo de demencia y con un deterioro cognitivo más lento, de acuerdo con un nuevo estudio científico. La investigación sugiere que beber café o té de forma habitual puede contribuir a un envejecimiento más saludable del cerebro.
Los resultados indican que consumir entre dos y tres tazas de café con cafeína al día, o una o dos tazas de té, se relaciona con una mejor preservación de la función cognitiva a largo plazo.
¿Qué dice el estudio sobre la cafeína y la demencia?
El estudio fue liderado por Daniel Wang, investigador asociado del Mass General Brigham y profesor adjunto de la Facultad de Medicina de Harvard.
“Al buscar posibles herramientas para prevenir la demencia, pensamos que algo tan habitual como el café podía ser una intervención dietética prometedora”, explicó el investigador.
Los hallazgos fueron publicados en la revista científica JAMA, una de las más reconocidas en el ámbito médico.
Menor riesgo de demencia con un consumo moderado
Según los resultados, las personas con un consumo moderado de cafeína presentaron hasta un 18 % menos de riesgo de desarrollar demencia en comparación con quienes bebían poca o ninguna cafeína.
Los beneficios fueron más notorios entre quienes mantenían una ingesta moderada y constante. No obstante, el estudio también halló que un consumo mayor no se asoció con efectos negativos y mostró beneficios neuroprotectores similares.
Además, los consumidores de café reportaron menos síntomas de deterioro cognitivo subjetivo, como olvidos frecuentes o confusión, con una prevalencia del 7,8 %, frente al 9,5 % en quienes no lo consumían.
¿Cómo se realizó la investigación?
El estudio analizó a más de 130.000 participantes, quienes fueron evaluados en aspectos dietéticos, cognitivos y de salud neurológica. El seguimiento se extendió hasta 43 años, lo que permitió observar la evolución de la función cognitiva a lo largo del tiempo.
Durante el periodo de observación, 11.033 personas desarrollaron demencia. Tanto en hombres como en mujeres, quienes registraban una mayor ingesta de cafeína presentaron un riesgo significativamente menor.
La investigación evaluó el consumo de café con cafeína, café descafeinado y té, aunque no diferenció entre tipos específicos ni métodos de preparación.
¿Por qué el café y el té podrían proteger el cerebro?
El café y el té contienen componentes bioactivos, como la cafeína y los polifenoles, que podrían actuar como factores neuroprotectores. Estos compuestos ayudan a reducir la inflamación, el daño celular y a mejorar la salud vascular y metabólica.
Estudios previos también han vinculado la cafeína con una mejor sensibilidad a la insulina y una mayor función de los vasos sanguíneos, factores clave para el buen funcionamiento del cerebro.
Limitaciones del estudio
Los autores advierten que se trata de un estudio observacional, por lo que no permite establecer una relación directa de causa y efecto. Además, no se analizaron variables como el tipo de té o café, el origen del grano, el nivel de tueste o la forma de preparación.
Por esta razón, los expertos recomiendan interpretar los resultados con cautela y como parte de un conjunto más amplio de hábitos saludables.
La importancia de la prevención temprana
La demencia suele desarrollarse de manera progresiva, desde el deterioro cognitivo subjetivo hasta el deterioro cognitivo leve y, finalmente, la demencia clínica. Debido a que los tratamientos actuales tienen beneficios limitados una vez aparecen los síntomas, la prevención temprana es fundamental.
En ese contexto, los investigadores destacan el papel de los factores del estilo de vida, como la alimentación, la actividad física y el control de enfermedades crónicas.
“Nuestro estudio sugiere que el consumo de café o té con cafeína puede ser una pieza más del rompecabezas para proteger la función cognitiva a medida que envejecemos”, concluyó Wang.
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