Redacción Juan Sebastián Sosa

Siguen apareciendo pistas para esclarecer lo ocurrido con el empresario Gustavo Andrés Aponte, dueño de Arroz Sonora, quien fue atacado a tiros junto a su escolta, Luis Gabriel Gutiérrez, después de salir de un gimnasio en la calle 85 con carrera Séptima, en el norte de Bogotá, el pasado 11 de febrero.

 

El doble asesinato, perpetrado en el sector de La Cabrera, continúa generando temor entre los habitantes de la zona. Mientras las autoridades avanzan en el análisis de videos y testimonios, nuevos hechos han encendido las alarmas por presuntas intimidaciones a vecinos del sector.

 

La tarde del miércoles 11 de febrero de 2026, un sicario vestido con traje y corbata sorprendió al empresario por la espalda y efectuó al menos cuatro disparos. El ataque ocurrió en plena vía pública, en una de las zonas más transitadas y vigiladas de la ciudad.

 

Las autoridades ya confirmaron que empezaron a analizar más de 100 horas de grabación para identificar errores o rastros que permitan ubicar a los responsables. Sin embargo, en medio de la investigación, surgieron denuncias sobre llamadas amenazantes a residentes del sector.

 

“No hay crimen perfecto”: cámaras revelan fallas de los sicarios de empresario Gustavo Aponte

 

Amenazas a vecinos por cámaras de seguridad en La Cabrera

 

Información revelada por el diario El Tiempo señaló que habitantes del sector donde perdió la vida Gustavo Aponte han recibido llamadas para no entregar a las autoridades las grabaciones de seguridad.

 

Tras la difusión de varios videos que captaron el momento exacto del ataque y evidenciaron la presencia de un cómplice en motocicleta, los vecinos informaron a la Policía que recibieron intimidaciones para evitar que colaboren con la investigación.

 

“La Dijín ya recibió una denuncia de una persona que recibió una llamada en la que la amenazaron si entregaba las cámaras de seguridad que están localizadas muy cerca de donde ocurrieron los hechos. Les dijeron que se iban a atener a las consecuencias”, señaló una fuente judicial consultada por ese medio.

 

 

La zozobra se mantiene entre los residentes de la zona, quienes aseguran que la presión busca sabotear la entrega de pruebas clave. Las imágenes de cámaras privadas y de una estación de servicio cercana serían fundamentales para identificar a los autores materiales.

 

Según se conoció, los sicarios habrían permanecido varios minutos en la gasolinera Primax vecina al gimnasio. Las imágenes, según reportes, son nítidas y muestran con claridad los rostros de los implicados.

 

Pistas claves: el rostro descubierto del sicario

 

Otra revelación indica que, a diferencia de otros casos, el agresor no cubrió su rostro durante la ejecución del crimen. “Aunque incluso en medios se ha calificado al asesino como un hábil gatillero, a diferencia de otros casos, este no cubrió su cara a la hora de ejecutar el homicidio y esta quedó registrada en cámaras”, señaló la fuente citada por El Tiempo.

 

El hecho ocurrió hacia las 3:38 p. m., cuando Aponte y su escolta descendían hacia el parqueadero tras salir del gimnasio. El atacante disparó con una pistola de nueve milímetros en al menos cuatro ocasiones.

 

El cómplice lo esperaba en una motocicleta estacionada en una estación de gasolina cercana. Esa coordinación refuerza la hipótesis de que el crimen fue planeado con detalle y con seguimiento previo a la rutina del empresario.

 

Un informe de Red+Noticias indicó que entre las tareas prioritarias de los investigadores está el análisis de las grabaciones de la estación de servicio y de viviendas aledañas, dado que ambos sicarios dejaron sus rostros al descubierto.

 

Las autoridades concentran los esfuerzos en reconstruir la ruta de fuga y establecer responsabilidades. La colaboración ciudadana, especialmente la entrega de videos, es considerada determinante en esta fase del proceso.

 

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Hipótesis de extorsión y patrón de “oficinas de sicarios”

 

La principal hipótesis policial sostiene que existieron amenazas y presiones extorsivas contra Aponte relacionadas con su actividad empresarial en el sector arrocero, señaló Semana.

 

Aunque los móviles exactos se mantienen en reserva, investigadores consideran que el caso encaja en el patrón de las llamadas “oficinas de sicarios”, estructuras en las que los autores materiales ejecutan el crimen sin revelar a los responsables intelectuales.

 

Según fuentes consultadas por ese medio, estas redes operan bajo un pacto de silencio que dificulta identificar a quienes ordenan los ataques, lo que complica el avance de las investigaciones.

 

Mientras tanto, el miedo persiste en La Cabrera. Las honras fúnebres del empresario se llevaron a cabo el sábado 14 de febrero, en medio de una creciente preocupación por la seguridad en el norte de la capital.

 

Las autoridades continúan analizando cada video y declaración para esclarecer lo ocurrido y dar con los responsables de un crimen que sacudió a Bogotá y que hoy suma nuevas denuncias de intimidación.

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