Redacción
Juan Sebastián Sosa
La muerte de Cristian Esneider Martín Martín, estudiante de 16 años del programa de Matemáticas y Ciencias de Datos de la Universidad El Bosque, continúa siendo un misterio. El joven salió de su casa en la madrugada con destino a clases y nunca regresó. Horas después, fue encontrado sin vida en una zona boscosa del municipio de Gachancipá, en Cundinamarca.
El caso ha generado conmoción por las circunstancias en las que ocurrió. Cristian cursaba primer semestre gracias a una beca y, según su familia, era disciplinado y comprometido con su formación académica. Desde el hallazgo, se han ido conociendo detalles que aumentan las preguntas sobre qué ocurrió en las horas previas a su muerte.

El GPS del celular, la pista que condujo al hallazgo
Cristian salió de su vivienda el lunes 16 de febrero hacia las 4:40 a. m., como parte de su rutina habitual para asistir a la universidad. Con el paso de las horas, al no responder llamadas ni mensajes, su familia comenzó a preocuparse y decidió iniciar la búsqueda mientras solicitaba apoyo de las autoridades.
Ante la falta de comunicación, los familiares ingresaron a los dispositivos electrónicos que el joven utilizaba con frecuencia. A través del correo electrónico lograron rastrear la ubicación del celular, cuya señal arrojó un punto específico fuera de Bogotá, en una zona montañosa del municipio de Gachancipá.
Con esa información, su padre y otros familiares se trasladaron hasta el lugar junto con las autoridades. La señal del GPS indicaba un sector rural de difícil acceso, con abundante vegetación y caminos secundarios, lo que concentró la búsqueda en esa área específica.
El padre del menor, Augusto Martín, habló con Blu Radio y aseguró que el sitio donde fue hallado su hijo les resulta completamente extraño. “Él no la conocía. Nosotros nunca vinimos por acá, nunca conocíamos nada. ¿Por qué va a conocer la montaña que hay ahí? La verdad, es algo muy ilógico que él viniera por acá”, expresó en la entrevista.
La búsqueda terminó hacia la 1:30 de la madrugada del martes 17 de febrero, cuando encontraron el cuerpo del joven suspendido de la rama de un árbol en un área boscosa. Según se conoció, llevaba varias horas en el lugar y no fue posible hacer nada para reanimarlo.

Celular y computador, piezas clave en la investigación
Además del teléfono móvil, el computador personal de Cristian se convirtió en un elemento relevante dentro del proceso investigativo. Las autoridades analizan estos equipos con el fin de identificar registros de actividad digital, conversaciones, búsquedas recientes o accesos a plataformas que puedan aportar contexto sobre las horas previas a su desaparición.
El historial de ubicación del GPS podría permitir reconstruir el recorrido realizado por el joven desde el momento en que salió de su vivienda hasta el punto donde fue encontrado sin vida. Ese análisis ayudaría a establecer rutas utilizadas, posibles desvíos y tiempos de desplazamiento.
La información técnica resulta fundamental para determinar si el trayecto ocurrió de manera voluntaria o si existieron factores externos que influyeran en el recorrido. Por ahora, no existen pronunciamientos oficiales que confirmen alguna hipótesis concreta.
La familia insiste en que el municipio y la montaña donde fue hallado no hacían parte de su entorno habitual ni de sus actividades académicas, lo que mantiene abiertas múltiples preguntas sobre cómo y por qué terminó en ese lugar.
El último mensaje antes de desaparecer
En medio de las investigaciones se conocieron detalles de las últimas horas de vida del estudiante. Fernanda Martín, hermana del joven, contó al diario El Tiempo que ya se revisaron elementos del celular y, presuntamente, hasta el momento no habría alguna alerta irregular evidente.
Entre los registros se identificó una llamada que sería la única que Cristian realizó antes de desaparecer. Según se conoció, tras salir de su casa habló con una mujer que sería su novia, a quien le informó que ya iba rumbo a la universidad.
Ese mensaje resulta clave porque no coincide con el sitio donde fue hallado posteriormente. Después de esa comunicación, el joven no volvió a responder llamadas ni mensajes de sus familiares.
Mientras avanzan las investigaciones, el caso sigue generando conmoción entre amigos, allegados y la comunidad educativa, que esperan respuestas claras sobre lo ocurrido en las horas que transcurrieron entre su salida de casa y el hallazgo de su cuerpo en Gachancipá.
Comparte en: