Redacción
Juan Sebastián Sosa
Carolina Ramírez volvió a estar en el centro de la conversación pública, esta vez no por un personaje en pantalla, sino por una etapa profundamente personal. La actriz colombiana, reconocida por su protagónico en La reina del flow, habló con total sinceridad sobre las complicaciones que ha enfrentado durante su embarazo a los 42 años.
La caleña, quien también participó en la serie de Netflix En el barro, sorprendió semanas atrás al anunciar que se convertiría en madre. La noticia coincidió con su aparición en la portada de la revista Marie Claire, generando múltiples reacciones entre sus seguidores.
En medio del regreso a la televisión colombiana con la tercera temporada de La reina del flow, la actriz confirmó su embarazo, fruto de su relación con el argentino Martín Cornide. Hasta ese momento había sido reservada, pero ahora decidió contar los desafíos médicos y emocionales que atravesó.

Las complicaciones del embarazo de Carolina Ramírez a los 42 años
Durante una entrevista con Vibra, la actriz reveló que el proceso no fue sencillo desde el inicio. Confesó que, por su edad, el embarazo estuvo rodeado de incertidumbre y temor ante posibles riesgos.
“Cuando tienes 42 años y estás embarazada, es como decir: ‘Dios, cualquier cosa puede pasar’. Al comienzo, como a las siete semanas, me encontraron un hematoma, entonces me acostaron un ratico, pero todo bien, tranquilo. Después me fui a Colombia, ahí estaba en lo de la Reina del Flow, dejando material hecho para cuando hicieran el lanzamiento y a mí esos cuatros días de trabajo me jodieron. Terminé hospitalizada siete días”, relató en la entrevista.
La actriz explicó que el diagnóstico del hematoma la obligó a extremar cuidados desde las primeras semanas. Aunque inicialmente no representó un riesgo grave, el exceso de actividad terminó afectando su estado de salud.
Además, reconoció que el ajetreo por el lanzamiento de la producción influyó en su hospitalización. El estrés y las exigencias laborales hicieron que su cuerpo le pasara factura en un momento clave de la gestación.
Posteriormente, durante el mes de diciembre, tuvo que guardar reposo absoluto en Bogotá. “Me pegué un susto durísimo. Todo diciembre estuve acostada. Estuve en Bogotá prácticamente inmóvil, no podía viajar a Cali, y tampoco me querían dejar tomar un avión hacia México. Sin embargo, lo logré y, aunque fue difícil, todo salió bien”, añadió.
La frustración y el deseo de ser madre
Carolina también habló del impacto emocional que le generó no lograr quedar embarazada durante años. Aseguró que el paso del tiempo le producía angustia y frustración.
“Era muy frustrante no poder y seguir envejeciendo y envejecer y envejecer. Crecer y decir como: ‘Ay, no me pasó. Está bien, en otra vida será’”, expresó, dejando ver la carga emocional que implicó ese proceso.
Según contó, incluso su entorno ejercía cierta presión frente a la maternidad. Esa combinación de expectativas externas y deseos personales la llevó a replantear varias decisiones en su vida.
La actriz explicó que este anhelo la impulsó a hacer cambios profundos, tanto en su estilo de vida como en su salud física y emocional. Fue entonces cuando tomó la decisión de mudarse a México junto a su pareja.
“Hice un movimiento muy grande en la vida y es salir de mi zona de confort, de venirme a vivir acá. Empecé por mi salud, le paré muchas bolas a mi salud gastrointestinal, el colon, que es muy importante también. Empecé con un tratamiento muy fuerte, con un bioenergético también, pero empecé a trabajar mucho la parte de la espiritualidad”, contó.
La experiencia espiritual que marcó su proceso
Dentro de ese camino de transformación, Carolina vivió una experiencia que describió como determinante. Se trató de una ceremonia de ayahuasca que realizó junto a sus padres.
“Hicimos una sesión así, había otras personas obviamente. Yo fui al mismísimo infierno, o sea, tuve que ir a caminar en mi infierno y fue durísimo, pero necesitaba pasar por ahí para que mis papás pudieran ponerse en el lugar correcto y de alguna manera yo salgo de ese lugar gracias a ellos”, relató.
La actriz aseguró que esta vivencia la ayudó a sanar heridas familiares y a reconciliarse con su rol dentro del núcleo familiar. Para ella, fue un momento clave en su proceso emocional.
“Mi mamá que me empieza a mimar, mi papá que agarra el bastón de la familia diciendo ‘nosotros vamos a estar con vos siempre’. Fue algo muy mágico. Volví a ser la hija”, expresó.
Hoy, Carolina Ramírez vive su embarazo como una etapa de aprendizaje y transformación. Más allá de las complicaciones médicas y los temores iniciales, asegura que esta experiencia representa una nueva oportunidad de vida en un momento distinto de su historia personal y profesional.
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