Redacción
Angélica González
El discurso de grado de Santiago Ortiz García en la Universidad de los Andes no solo se volvió viral por su crítica a la mercantilización del éxito profesional. También puso en primer plano la historia personal que hay detrás del nuevo abogado summa cum laude: un camino marcado por el esfuerzo familiar, el endeudamiento y el acceso a la educación superior a través de un programa de apoyo socioeconómico.
Ortiz se graduó de Derecho durante la ceremonia de grados del segundo semestre de 2026 y recibió la máxima distinción académica. Su intervención, titulada 'Una apuesta por la paz y la compasión', invitó a los nuevos profesionales a cuestionar la idea de que el éxito consiste únicamente en acumular dinero, prestigio y logros.
La beca que cambió su vida
Antes de alcanzar la distinción académica, el joven creador del blog 'Carnicero Emocional' debió transitar un camino lleno de obstáculos financieros. Según relata en sus escritos universitarios, su tránsito hacia la excelencia académica comenzó a dar un giro definitivo el 21 de julio de 2021, fecha en la que fue notificado como beneficiario del reconocido programa de becas Quiero Estudiar de la Universidad de los Andes.
Antes de este hito, Ortiz había intentado ingresar sin éxito a la institución, viéndose en la imperiosa necesidad de endeudarse para cursar semestres en la Universidad Externado de Colombia, con la firme convicción de volver a tocar las puertas de Uniandes hasta ser admitido.
"Hoy hace exactamente cinco años gané la beca para estudiar en Uniandes y mi vida cambió para siempre", escribió el joven en su cuenta de X, donde también reveló que la segunda fue la vencida.
El impacto de la beca en su familia
El impacto de la beca, que cubre hasta el 95% de la matrícula y se financia mediante aportes de donantes, representó un alivio financiero sustancial para sus padres, quienes en su momento sopesaban la posibilidad de contraer nuevas deudas y recortar gastos esenciales del hogar para costear la carrera.
La beca está dirigida a jóvenes con resultados sobresalientes en las pruebas Saber 11 que no cuentan con los recursos económicos para pagar su matrícula.
El clasismo en la universidad
Sin embargo, más allá del componente monetario, su vivencia dentro del campus estuvo atravesada por las marcadas diferencias de clases sociales. En sus reflexiones sobre el clasismo, el recién graduado reconoció las disparidades económicas frente a una parte de sus compañeros, admitiendo que en su momento recurrió a ahorros personales y a la venta de gran parte de sus libros para adquirir un iPhone, bajo la percepción de que este dispositivo le facilitaría la integración social en un entorno donde los viajes, conciertos, restaurantes y vacaciones formaban parte de la cotidianidad estudiantil.
Pese a estas brechas, el abogado aclaró que nunca sufrió discriminación directa por parte de su círculo cercano, destacando que logró tejer amistades genuinas que lo incluyeron sin estigmatizaciones.
No obstante, su testimonio pone de relieve cómo las disparidades económicas influyen directamente en la experiencia universitaria y en la construcción de redes de contactos.
Las ventajas de ser uniandino en el mercado laboral
En este último punto, Ortiz subraya que formarse en una institución como la Universidad de los Andes otorga ventajas competitivas indiscutibles en el mercado laboral, señalando textualmente en sus escritos: "Firmas que solo contratan uniandinos. Despachos de la Rama Judicial, especialmente de la Corte Constitucional, donde ser uniandino es una ventaja de contratación enorme".
El compromiso de retribución
Finalmente, el joven profesional asume con responsabilidad las contraprestaciones asociadas al beneficio económico recibido. La beca exige retribuir el 20% de su salario durante un periodo equivalente al doble del tiempo que duraron sus estudios, lo que se traducirá en un compromiso laboral de diez años.
Aunque reconoce que esta obligación puede condicionar futuros proyectos personales, el abogado defiende firmemente el mecanismo de retribución, cerrando el círculo de una historia de perseverancia que hoy inspira a miles de jóvenes en el país.
El mensaje que se volvió viral
En su discurso, Ortiz planteó una reflexión que se apartó de los discursos tradicionales de celebración para invitar a los nuevos profesionales a pensar en el tipo de vida que desean construir después de recibir sus títulos.
"Escoger una vida en paz no es indiferencia", afirmó el graduado, quien defendió el derecho a detenerse y cuestionó la idea de que el éxito es acumular dinero, prestigio y logros.
"Tras crecer en un mundo plagado por la violencia, escoger una vida en paz es tal vez la decisión más valiente que puede tomar la juventud", expresó Ortiz durante la ceremonia, un mensaje que resonó en redes sociales y que se convirtió en una de las intervenciones más recordadas de la ceremonia de grados.
Una historia que inspira
La historia de Santiago Ortiz García es un ejemplo de cómo el acceso a la educación superior puede transformar vidas, pero también de cómo las desigualdades económicas siguen marcando la experiencia universitaria en Colombia.
Su discurso, que cuestiona la mercantilización del éxito y defiende el derecho a elegir una vida en paz, ha inspirado a miles de jóvenes que hoy ven en su trayectoria un ejemplo de perseverancia y de la importancia de las becas como herramienta de movilidad social.
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