Redacción
Juan Sebastián Sosa
Presto, una de las cadenas de hamburguesas más reconocidas de Colombia, entró en liquidación judicial después de presentar dificultades para cumplir los compromisos adquiridos con sus acreedores. La decisión abre una nueva etapa para la compañía, que meses atrás había alcanzado un acuerdo para reorganizar sus obligaciones y mantener en funcionamiento el negocio.
La liquidación judicial de Presto quedó en firme el 13 de octubre de 2026 y afecta a la sociedad responsable de su operación. Sin embargo, la medida no significa el cierre inmediato de los restaurantes: los establecimientos continuarán atendiendo mientras la liquidadora designada busca alternativas para preservar la operación, entre ellas la llegada de un comprador.
La primicia fue revelada por Caracol Radio, que informó sobre la solicitud presentada por la apoderada de la empresa y las decisiones adoptadas posteriormente. El proceso estará ahora enfocado en definir el futuro de la compañía, atender las obligaciones pendientes y determinar si es posible conservar la marca y sus puntos de venta.
¿Por qué Presto entró en liquidación judicial?
La empresa había sido admitida a un proceso de reorganización empresarial el 13 de julio de 2023. Después de avanzar en ese procedimiento, el 30 de abril de 2026 fue confirmado un acuerdo de reorganización con el que buscaba ordenar sus obligaciones y continuar desarrollando su actividad comercial.
La situación cambió meses después. El 30 de septiembre de 2026, la apoderada de la compañía solicitó formalmente la liquidación judicial tras conocerse los resultados de un estudio que evaluó la capacidad de la empresa para continuar funcionando como negocio en marcha.
El análisis evidenció una disminución en el flujo de caja y retrasos en la atención de los gastos de administración. A esto se sumaron incumplimientos relacionados con obligaciones adquiridas después del acuerdo alcanzado durante el proceso de reorganización.

Ante ese panorama, la Superintendencia de Sociedades “decidió promover la apertura del proceso de liquidación judicial en razón a dificultades para continuar con la hipótesis de negocio en marcha, y los incumplimientos de obligaciones pos-acuerdo”.
Como parte del procedimiento, la Superintendencia también decretó el embargo y secuestro de los bienes, haberes y derechos de propiedad de la sociedad deudora que sean susceptibles de estas medidas. Con ello comenzó formalmente una nueva etapa del proceso empresarial de la compañía.
¿Qué pasará con los restaurantes de Presto en Colombia?
Por ahora, los restaurantes de Presto no cerrarán sus puertas. Mónica Macías, designada como liquidadora por la Superintendencia de Sociedades, informó mediante un comunicado que los establecimientos continuarán abiertos y prestando servicio con normalidad hasta que exista una nueva decisión.
La intención es mantener funcionando la actividad comercial mientras se buscan alternativas para la empresa. Entre las posibilidades contempladas está encontrar un comprador que permita conservar el valor de la marca y evitar que el proceso termine con el cierre completo de la operación.
Macías explicó el objetivo de mantener los establecimientos funcionando durante esta etapa: “Esta decisión busca preservar la unidad económica productiva, es decir, proteger el valor de la marca, sus puntos de venta y el trabajo de quienes hacen posible cada hamburguesa, porque mantener la operación es también la mejor forma de proteger a los acreedores”.
La eventual venta también busca conservar los puestos de trabajo y facilitar el pago de las obligaciones pendientes. Mantener activa la compañía permite que la marca y sus establecimientos conserven valor comercial mientras se define una salida dentro del proceso judicial.
La continuidad definitiva de los restaurantes dependerá de las decisiones que se adopten durante la liquidación. Hasta entonces, la instrucción de la liquidadora es mantener los puntos de venta operando, mientras avanza la búsqueda de una alternativa para el futuro de Presto.
¿Qué deben hacer las personas y empresas a las que Presto les debe dinero?
El proceso también involucra directamente a las personas y empresas que tengan cuentas pendientes por cobrar a Presto. Todos los acreedores, independientemente del monto de la obligación, deberán presentar formalmente su crédito para que pueda ser tenido en cuenta durante la liquidación.
Una vez la Superintendencia de Sociedades publique el aviso de apertura del proceso, los acreedores tendrán un plazo de 20 días para realizar este trámite. Quienes presenten sus reclamaciones después del plazo establecido quedarán en el último lugar para recibir el pago correspondiente.
La liquidadora indicó que en su página web se encuentra disponible un formulario para la presentación de créditos. Después de diligenciarlo, los interesados deberán remitirlo junto con los documentos que demuestren la existencia de la deuda.
Entre los soportes que pueden presentarse están facturas, contratos o comprobantes relacionados con los valores pendientes. Según la información entregada, los acreedores pueden adelantar directamente este procedimiento y no necesitan contratar un abogado para realizarlo.
La presentación de los créditos permitirá establecer formalmente quiénes tienen obligaciones pendientes por cobrar dentro del proceso. Esta etapa será determinante para organizar las reclamaciones mientras se toman las decisiones sobre los activos y el futuro de la operación.
¿Quiénes son los dueños de Presto?
La decisión judicial afecta a Frayco S.A.S., sociedad encargada de operar la marca Presto. La compañía forma parte del grupo gastronómico Mesofoods, que pertenece al fondo costarricense Mesoamérica Investments.
La situación financiera que llevó a esta instancia estuvo marcada por el deterioro del flujo de caja y las dificultades para cubrir gastos de administración. Esos problemas terminaron afectando la posibilidad de sostener las condiciones pactadas durante la reorganización.
Por ahora, Presto seguirá atendiendo a sus clientes mientras avanza el proceso. La liquidación judicial determinará qué ocurrirá finalmente con la compañía, sus puntos de venta y la marca, en medio de los esfuerzos por encontrar un comprador que permita conservar la operación.
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