Redacción Angélica González

Después de más de dos décadas de una historia atravesada por distancia, tensiones familiares y un proceso judicial de paternidad, Andrés Fierro y su hijo Martín decidieron volver a encontrarse. El actor, recordado por su papel de Esteban Franco en Padres e Hijos, compartió junto a Nataly Ortiz detalles del proceso de reconciliación que hoy viven como familia.

 

Los tres participaron en una conversación para La Red, en la que hablaron sin reservas sobre los errores cometidos, el acompañamiento de Nataly durante la crianza y la decisión de construir un vínculo entre padre e hijo sin pretender borrar lo ocurrido.

 

 

Una historia que comenzó hace 22 años

 

 

 

La relación entre Andrés Fierro y Nataly Ortiz comenzó cuando ambos daban sus primeros pasos en la televisión colombiana. De esa relación nació Martín, pero el vínculo entre los actores atravesó dificultades desde el embarazo y derivó, con el paso de los años, en una disputa legal para definir la paternidad del menor.

 

Ortiz quedó embarazada a los 17 años y asumió gran parte de la crianza de su hijo sin el acompañamiento de Fierro. Durante la entrevista, recordó que, pese a su juventud y falta de experiencia, logró sacar adelante a Martín por cuenta propia.

 

“Eso fue muy duro, la verdad nada fácil. Yo miro para atrás y digo: ‘Bueno, fui capaz de ser mamá a los 17 sin tener ni idea, pues soy capaz de cualquier cosa en la vida’”, expresó Nataly Ortiz.

 

 

La prueba de ADN que confirmó la paternidad

 

Uno de los episodios que marcó la historia ocurrió el 10 de junio de 2017, cuando se conoció públicamente el resultado de una prueba de ADN que confirmó una compatibilidad del 99,9% entre Fierro y Martín.

 

Nataly Ortiz explicó entonces que la prueba se habría realizado junto al niño, procurando mantener el proceso lejos de él para evitar que fuera afectado por la discusión entre sus padres.

 

El resultado puso fin a las dudas sobre la filiación, pero no solucionó de inmediato la distancia emocional entre Andrés Fierro y su hijo. Durante años, Martín afirmó que la relación con su padre fue inexistente o muy limitada, una situación que le generó dolor y preguntas durante su infancia.

 

 

El paso que cambió la relación

 

Con el tiempo, Andrés Fierro aseguró que revisó las decisiones que había tomado y sintió la necesidad de acercarse a Martín. El actor reconoció que se equivocó al alejarse y decidió buscarlo con la intención de empezar una relación diferente.

 

El primer encuentro ocurrió en una cafetería. Fierro recordó los nervios que sintió antes de ver a su hijo después de tantos años:

 

“Me tomé como cinco tintos esperándolo. Y cuando llegó, yo dije: ‘Uy, está gigante’. Fue maravilloso ver su forma de ser y su madurez”.

 

Para Martín, el momento también estuvo marcado por la extrañeza de tener frente a frente a una figura con la que había compartido poco. Sin embargo, dijo haber encontrado coincidencias inmediatas entre ambos.

 

“Llegué, lo saludé. Era ya mucho tiempo sin verlo y fue como raro al principio. Somos muy parecidos en cómo nos expresamos hacia varios temas, por ejemplo, el amor”, relató.

 

 

Martín habla del perdón

 

Aunque Martín reconoció que hubo etapas en las que sintió ausencia, aseguró que no creció alimentando resentimiento. El joven atribuyó esa capacidad de procesar la situación a la guía que recibió de su madre.

 

“En los momentos más importantes, como en mi grado, fue cuando ese día sí lo esperaba”, recordó Martín sobre uno de los episodios que más le afectó por la ausencia de su padre.

 

Pese a ello, resaltó que Nataly Ortiz nunca lo llevó a interpretar a Andrés Fierro como una mala persona. “Mi mamá siempre se encargó de que yo estuviera desde un punto de vista de que mi papá no es una mala persona, sino que sencillamente tuvo unas circunstancias diferentes”, expresó.

 

Hoy, Martín aseguró que no quiere concentrarse en recuperar el tiempo que no compartieron, sino aprovechar el presente y construir una relación basada en el respeto y la compañía.

 

 

El reconocimiento de Fierro a Nataly Ortiz

 

Durante el diálogo, Andrés Fierro no solo pidió perdón por su ausencia, sino que reconoció públicamente el papel de Nataly Ortiz como madre.

 

“Me equivoqué, perdón. Yo ya se lo he dicho mil veces. Entendí que todos cometemos errores y juzgamos, pero llegué al punto donde dije: ‘Quiero verme con mi hijo, estar con él y disfrutarlo’. Ha sido de las mejores decisiones de mi vida”, afirmó.

 

El actor también destacó el trabajo de su expareja durante las dos décadas en que asumió la crianza de Martín: “Hay que hacerle un reconocimiento a Nataly, totalmente. Siempre ha estado al frente del tema y fue admirable todo lo que hizo”.

 

Nataly, por su parte, aseguró que el reencuentro le ha dado tranquilidad al ver que su hijo se siente feliz con esta nueva etapa. “Ese es el papá de mi hijo y me dio lo que yo más amo. Siento paz porque sé que Martín está feliz, y si él está feliz, para mí eso lo es todo”, dijo.

 

 

Un chef con planes en China

 

A sus 22 años, Martín tomó una ruta profesional distinta a la de sus padres. El joven se ha enfocado en la gastronomía y proyecta especializarse en cocina oriental en China.

 

Durante la entrevista, aprovechó para dedicarle unas palabras a Nataly Ortiz y reconocer el acompañamiento que recibió de ella a lo largo de su vida.

 

“La deuda siempre va a ser con ella. Por más cosas que consiga o logre, nunca va a ser suficiente porque siento que le debo absolutamente todo a ella”, manifestó Martín.

 

 

Una relación que se construye desde el presente

 

El acercamiento entre Andrés Fierro y Martín no pretende desconocer los años de distancia ni los conflictos que rodearon la historia familiar. Más bien, los tres han decidido asumir el pasado, hablar de las heridas y abrir un espacio para una relación distinta.

 

La experiencia de esta familia muestra que una reconciliación no necesariamente implica recuperar el tiempo perdido, sino tomar decisiones concretas para acompañarse en el presente. Andrés Fierro y Martín empiezan ahora una etapa basada en el diálogo, el perdón y la voluntad de conocerse como padre e hijo.

 

 

 

 

 

 

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