Redacción
Juan Sebastián Sosa
Paul Alexander, el estadounidense que sobrevivió a una poliomielitis y se hizo conocido como el “hombre del pulmón de acero”, murió a los 78 años. Alexander, quien vivía en Dallas, Texas, contrajo polio en 1952, cuando tenía 6 años, y la enfermedad lo dejó paralizado del cuello para abajo desde entonces.
“Paul Alexander, 'el hombre del pulmón de acero', falleció”, señaló en un comunicado publicado este miércoles en su sitio web de recaudación de fondos. Según se ha podido conocer, el hombre murió el pasado 11 de marzo, pero su deceso se empezó a conocer hasta este miércoles.
Cuando los médicos de su ciudad natal lo operaron y le salvaron la vida en 1952, indicaron que sería incapaz de respirar por sí solo. ¿Cuál fue la solución? Colocarlo en un cilindro de metal -conocido como pulmón de acero-, una máquina que encierra a la persona hasta el cuello y le ayuda a respirar. Allí pasó el resto de su vida.

Pese a su condición, Alexander logró obtener una licenciatura en derecho, ejercer la abogacía e, incluso, publicar varios libros. “Fue un honor ser parte de la vida de alguien tan admirado como él. Conmovió e inspiró a millones de personas y eso no es una exageración”, escribió Philip Alexander, su hermano, en Facebook al anunciar el deceso de Paul.
El pulmón, al que llamó con cariño “viejo caballo de acero”, funcionaba con fuelles que succionaban aire del cilindro obligando a sus pulmones a expandirse y aspirar el aire a través de la nariz.
Cuando el aire volvía a entrar, se realizaba el mismo proceso a la inversa, lo que hacía que sus pulmones se desinflaran y expulsaran el aire al comprimir su pecho. De esa forma el pulmón artificial imitaba la acción fisiológica de la respiración.
“Su historia viajó por todas partes, influyendo positivamente en personas de todo el mundo. Paul fue un modelo increíble que seguirá siendo recordado”, agregaron en su página de recaudación de fondos.
"Superó las expectativas"
Luego de varios años, Paul Alexander aprendió a respirar por sí mismo. Esto le permitió salir del pulmón de acero por cortos periodos de tiempo. Sin embargo, como la mayoría de los sobrevivientes de la polio, no se esperaba que viviera mucho tiempo.
Pero vivió durante más de siete décadas, mucho después de que se inventara la vacuna contra el polio en la década de 1950 y desde ese momento la enfermedad fue prácticamente erradicada.
Alexander pudo graduarse de la secundaria y luego asistir a la Universidad Metodista del Sur. En 1984, se licenció en derecho en la Universidad de Texas en Austin. Dos años después, fue admitido en el colegio de abogados y ejerció la profesión por décadas.

“Sabía que, si iba a hacer algo con mi vida, tendría que ser algo mental”, le dijo al diario The Guardian en 2020. Ese mismo año publicó un libro de memorias, que le llevó ocho años completar con ayuda de un palo de plástico para escribir en un teclado y dictarle a un amigo.
Paul Alexander ostentaba el récord mundial Guinness oficial por el tiempo que pasó dentro de un “pulmón”. Ahora, según reportes, Martha Lillard, de 75 años, de Oklahoma, es la última sobreviviente en un pulmón de acero.
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