Redacción
Angélica González
Después de que el Juzgado 18 Civil Municipal de Ejecución de Sentencias de Bogotá emitiera un fallo sancionatorio contra Rubén Lanao, el acordeonero de Silvestre Dangond, por, presuntamente, difundir videos íntimos de él y su expareja, el músico se pronunció sobre el escándalo.
En un video posteado en su cuenta de Instagram, Lanao inició diciendo que respeta profundamente a las mujeres. “Reconozco las luchas que libran en una sociedad que las niega constantemente sus derechos”, aseguró.
Seguidamente, señala que los videos que circulan en redes y en diversas plataformas fueron difundidos por personas inescrupulosas. Por esta razón – señala – no puede retirar los videos de internet: “no puedo bajar lo que no he subido ni consentido. Se me hace imposible si no ha salido de mis manos”.
“Al grabar y conservar estos videos no éramos conscientes del riesgo que corríamos, pero nunca lo dimensionamos como lo estamos haciendo ahora”, añadió. Puntualizó el comunicado reafirmando que no sería capaz de hacer algo similar a lo que se le está acusando.
La denuncia fue hecha en un primer momento por la Revista Semana, en la que señalaron que Lanao “chantajeó” a su expareja con la publicación de esos videos íntimos. La mujer manifestó que su “pesadilla” inició cuando decidió terminar su relación de cuatro años con el acordeonero: a partir de allí empezaron las llamadas, los mensajes y el acoso, según denunció.
La denuncia
La mujer manifestó que su “pesadilla” inició cuando decidió terminar su relación de cuatro años con el acordeonero: a partir de allí empezaron las llamadas, los mensajes y el acoso.
“Esta es una situación en la que uno nunca creo que va a estar envuelto. Mi vida dio un giro de 180 grados en cuestión de horas y minutos, y esto porque las personas han perdido la sensibilidad de lo que comparten”, le dijo la mujer a Revista Semana.
Y es que el acordeonero, según indicó la denunciante, decidió tomar represalias contra la mujer y publicar dos videos íntimos: uno de la pareja manteniendo relaciones y otro de la mujer haciendo sus necesidades. “Es triste ver cómo mi privacidad y mi intimidad se han visto vulnerada con alguien que una vez amé”, señaló.
La situación se ha convertido en un infierno para la mujer, pues comenta que ha tenido ataques de pánico y que ha tenido que permanecer encerrada en su casa por miedo. Mientras la mujer ha tenido que recurrir incluso al psiquiatra, el hombre ha seguido participando en conciertos.
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