Redacción
Juan Sebastián Sosa
En la noche de este miércoles, se pudo conocer que el expolicía que abatió a un ladrón en medio de un atraco en la localidad de Antonio Nariño fue dejado en libertad. El hombre deberá seguir vinculado a la investigación y podría ser juzgado por homicidio culposo, según Citytv.
El hecho ocurrió el pasado 20 de febrero cuando dos delincuentes ingresaron a un local comercial en esa localidad del sur de Bogotá. Los sujetos armados intentaron hurtar a los comensales, pero el expolicía desenfundó su arma y la accionó contra uno de los ladrones, quien murió.
El expolicía rindió testimonio ante las autoridades por los hechos y, posteriormente, decidieron dejarlo en libertad y vinculado al caso. “La Fiscalía determinará si es legítima defensa o no, de acuerdo con las evidencias probatorias y los testimonios”, dijo el comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá.
La acción del exuniformado abrió un importante debate entre los penalistas: hay quienes señalan que el acto puede considerarse como legítima defensa y hay otros, como el abogado Francisco Bernate, que señalan que se trata de un acto desproporcional.
Incluso, Bernate, quien es el presidente del Colegio de Abogados Penalistas de Colombia, ha llegado a asegurar que la acción del expolicía puede tratarse de una “ejecución extrajudicial” y que el hombre podría enfrentar una pena de hasta 50 años por el delito de homicidio doloso agravado.
"Aquí no hay legítima defensa"
“No deja de ser llamativo que propios y extraños se refieren a estos eventos como justicia por mano propia. No, no. En Colombia la justicia la imparten los jueces, los ciudadanos no podemos impartir justicia. Llamemos las cosas por su nombre: esto es una ejecución extrajudicial”, señaló Bernate en diálogo con la Revista Alternativa.
Seguidamente, indicó que primero hay que identificar si el atraco es inminente o ya está sucediendo, “y la reacción debe ser inmediata y proporcional. Si analizamos este caso, pues encontramos que al señor ya lo habían atracado. Los señores ya se estaban dando a la huida. No había ya un peligro”.
También puso sobre la mesa que no fue una respuesta proporcionada: “siendo un expolicía, estando capacitado para herir a una persona sin que ponga en peligro la vida, les cause la muerte en estas condiciones. ¿Es proporcional o más bien la aplicación para una pena muerte? Aquí no hay una legítima defensa”.
En ese caso, ¿cuál sería el escenario que tiene que enfrentar el expolicía? “Un delito por homicidio doloso agravado que lo pondría en una pena de hasta 50 años de cárcel. El segundo es que se reconozca el exceso en la legitima defensa y se reduzca la pena a la mitad”.
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