Redacción
Juan Sebastián Sosa
La investigación por la muerte de Yulixa Toloza, la mujer de 52 años hallada sin vida en Apulo, Cundinamarca, tras someterse a una lipólisis láser en el centro estético clandestino Beauty Láser, en el barrio Venecia, al sur de Bogotá, tuvo un avance decisivo la noche del martes 19 de mayo. La Policía de Venezuela reportó la captura de tres presuntos responsables del caso en los estados Aragua y Portuguesa, con apoyo de las autoridades colombianas.
Los tres detenidos son María Fernanda Delgado Hernández, de 30 años, propietaria del centro estético; su pareja sentimental, Edinson José Torres Sarmiento, de 40 años; y Eduardo David Ramos, capturado en la ciudad venezolana de Maracay y señalado como la persona que practicó el procedimiento a Toloza.
Este último generó especial atención porque, según reportó Red+ Noticias, no tendría formación médica acreditada: su actividad profesional correspondería a la de estilista y barbero.

¿Quiénes son los tres capturados en Venezuela por el caso de Yulixa Toloza?
El Servicio de Investigación Penal del Cuerpo de Policía del estado Portuguesa confirmó la detención de María Fernanda Delgado Hernández y Edinson José Torres Sarmiento. Ella es la propietaria de Beauty Láser Medicina Estética, el establecimiento que operaba sin los permisos requeridos para practicar procedimientos invasivos. Torres Sarmiento es su pareja sentimental y también aparece vinculado al funcionamiento del local.
La tercera identidad se conoció un tiempo después: Eduardo David Ramos, capturado en Maracay, en el estado Aragua. Ramos había sido mencionado desde los primeros días de la investigación como el supuesto cirujano que atendió a Yulixa Toloza dentro del establecimiento clandestino. Sin embargo, a medida que avanzó el proceso, las autoridades y los medios de comunicación comenzaron a revelar detalles sobre su perfil real.
Según Red+ Noticias, la investigación reveló que Ramos desempeñaba funciones como estilista y barbero profesional, sin ninguna formación acreditada en medicina. Su papel en la intervención a Toloza lo vincula directamente a los delitos de desaparición forzada, omisión de socorro y homicidio, figuras penales bajo las cuales las autoridades han abierto el proceso formal.

La localización de los tres implicados fue favorecida en parte por el hallazgo del vehículo Chevrolet Sonic de placas UCQ-340, encontrado en Cúcuta, Norte de Santander, durante el curso de la investigación. Ese dato fue determinante para reconstruir la ruta de huida de los implicados desde Bogotá hasta territorio venezolano.
Las capturas se suman a las de Jesús Hernández Morales y Kelvis Sequera Delgado, los dos ciudadanos venezolanos detenidos previamente en Cúcuta y vinculados al manejo y ocultamiento del vehículo. Con estas cinco detenciones, la Fiscalía General de la Nación avanza en el desmantelamiento completo de la red que operaba detrás de Beauty Láser.
El supuesto cirujano de Beauty Láser era barbero, no médico
Uno de los detalles que más indignación generó en redes sociales fue el perfil profesional de Eduardo David Ramos. Desde que su nombre empezó a circular en el marco de la investigación, varias publicaciones aseguraron que el hombre no tenía ninguna formación como cirujano plástico ni como médico de ninguna especialidad.
Según la información revelada por Red+ Noticias, Ramos habría ejercido como estilista y barbero profesional antes de vincularse al centro estético Beauty Láser. Hasta el momento, las autoridades colombianas no han entregado públicamente documentación oficial sobre títulos médicos o acreditaciones relacionadas con él.
Dentro de la investigación, Ramos aparece señalado como la persona que practicó la lipólisis láser a Yulixa Toloza, un procedimiento invasivo que requiere formación médica especializada, equipos clínicos certificados y condiciones sanitarias estrictamente controladas. Ninguna de esas condiciones se cumplía en el establecimiento del barrio Venecia.
El caso encendió un debate urgente en Colombia sobre la proliferación de centros estéticos ilegales que ofrecen cirugías y procedimientos invasivos sin ningún tipo de supervisión médica. La facilidad con la que estos lugares operan al margen de la ley y los riesgos que representan para quienes acuden a ellos quedaron expuestos de la manera más dolorosa posible con la muerte de Yulixa Toloza.
Después de que la situación de Yulixa se complicara dentro del establecimiento, los vinculados al lugar abandonaron Bogotá y emprendieron una ruta hacia la frontera con Venezuela. Las autoridades lograron reconstruir parte de ese recorrido gracias al seguimiento del Chevrolet Sonic, cuyo hallazgo en Cúcuta fue el punto de partida para llegar hasta los implicados en territorio venezolano.
La ketamina y los 10 litros extraídos: los detalles que complican más el caso
El caso tomó mayor notoriedad tras conocerse detalles sobre el presunto uso irregular de ketamina durante el procedimiento practicado a Yulixa Toloza. De acuerdo con testimonios recopilados por medios nacionales, el establecimiento habría aplicado una segunda dosis del medicamento luego de que la paciente manifestara fuertes dolores y complicaciones físicas tras la intervención.
La ketamina es un anestésico de uso controlado que solo puede ser administrado bajo estricta supervisión médica y monitoreo constante de signos vitales. Entre sus posibles efectos adversos se encuentran alteraciones respiratorias, pérdida de conciencia y cambios severos en el ritmo cardíaco, riesgos que se multiplican cuando el medicamento es administrado en un entorno sin condiciones clínicas adecuadas.
Estefanía López, amiga cercana de Yulixa y testigo clave en la investigación, relató que el personal del establecimiento decidió suministrar nuevamente el medicamento porque Toloza “se encontraba muy afectada físicamente” después del procedimiento estético. Su declaración se convirtió en una pieza central dentro del expediente judicial.

Otro elemento que hoy analizan las autoridades está relacionado con la cantidad de grasa extraída durante la lipólisis. Testimonios conocidos por la Fiscalía señalan que habrían retirado cerca de 10 litros, una cifra que supera ampliamente los límites considerados seguros por especialistas en cirugía plástica. Expertos consultados por medios nacionales explicaron que una intervención de este tipo no debería superar entre cinco y seis litros en una sola sesión, debido al alto riesgo de complicaciones severas, incluyendo shock hipovolémico y falla orgánica.
La combinación entre una posible sobredosis anestésica, un procedimiento invasivo realizado por alguien sin formación médica y la total ausencia de condiciones clínicas adecuadas habría desencadenado el deterioro acelerado de la salud de Yulixa Toloza, cuyo cuerpo fue hallado días después a un costado de una carretera en Apulo, Cundinamarca, marcando el desenlace más trágico de un caso que sacudió a Colombia entera.
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