Redacción
Juan Sebastián Sosa
En muchas ocasiones, tal vez por descuido o por olvido, las personas bajan el agua del inodoro con la tapa levantada. Si usted es una de esas personas, tenga cuidado: los expertos tienen buenas razones para señalar que es una práctica totalmente desaconsejable.
Al respecto, un grupo de científicos realizó una investigación, ayudados de una herramienta lumínica, que les permitió descubrir lo que está en el inodoro y no se ve a simple vista. Los resultados del estudio fueron publicados en la revista Scientific Reports, según recoge el portal Muy Interesante.
Los expertos de la Universidad de Colorado (Estados Unidos) hicieron el experimento con láseres brillantes y cámaras con el objetivo de revelar las diminutas partículas, invisibles para el ojo humano, que son expulsadas al aire cuando se descarga el agua con la tapa del inodoro abierta.

¿Qué pudieron observar? En concreto, que se expulsan aerosoles y, además, procedieron a medir la velocidad y dispersión de estos. Sobre estas partículas, es conocido que expulsan patógenos y que la exposición a estos podría significar un riesgo para la salud.
“Si es algo que no puedes ver, es fácil fingir que no existe. Pero si vieran lo que grabamos, nunca volverían a pensar en la cisterna del váter de la misma manera”, señaló John Crimaldi, autor principal del estudio e ingeniero civil. “Al crear imágenes visuales espectaculares del proceso, se puede hacer una idea de lo que supone para la salud pública”, agregó.
Las partículas que se liberan
Estudios anteriores ya habían detectado la presencia de las diminutas invisibles partículas por encima de los inodoros, identificando que las más grandes caen sobre las superficies circundantes. Pero lo que ahora descubrieron es qué aspecto tienen esas partículas y cómo llegaban ahí.
“Comprender las trayectorias y velocidades de estas partículas -que pueden transportar patógenos como E. coli, C. difficile, norovirus y adenovirus- es importante para mitigar el riesgo de exposición mediante estrategias de desinfección y ventilación, o un mejor diseño de los inodoros y las cisternas”, señalaron los expertos.
“La gente ha sabido que los retretes emiten aerosoles, pero no ha podido verlos”, indicó Crimaldi. “Demostramos que se trata de una dispersión y propagación más rápida de lo que creíamos”.
¿A qué velocidades salen estas partículas? El estudio muestra que salen disparadas a velocidades de 2 metros por segundo y alcanzan hasta un metro y medio por encima del inodoro en solo 8 segundos.
Las gotas más grandes tienden a situarse en las superficies en solo unos pocos segundos, mientras que las pequeñas (aerosoles de menos de 5 micras) permanecen suspendidos en el aire por unos minutos.
“El objetivo del inodoro es eliminar eficazmente los residuos de la taza, pero también hace lo contrario, es decir, pulverizar gran parte del contenido hacia arriba”, explicó el experto. “Nuestro laboratorio ha creado una metodología que sienta las bases para mejorar y mitigar este problema”, concluyó.
¿Cómo fue el experimento?
Se utilizaron dos láseres: uno que brillaba continuamente sobre el inodoro y otro encima de él; mientras que otro enviaba pulsos de luz sobre esa misma zona. El láser constante permitió ver en qué parte del espacio se encontraban las partículas suspendidas en el aire y el otro láser podía medir su velocidad.
Comprobaron que las partículas más pequeñas, no sólo quedaban suspendidas en el aire durante más tiempo, sino que además también pueden llegar a los pelos de la nariz y penetrar hasta los pulmones, lo que las hace más preocupantes para la salud humana.
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