Redacción Julián Dussán Bonilla

La muerte del menos conmocionó al país y especialmente a la comunidad de Fusagasugá, donde fue asesinado. Jerónimo tenía tan solo tres años cuando desapareció y, al día siguiente, apareció sin vida.

 

En el municipio cundinamarqués, la comunidad – dolida por el atroz crimen – hizo una velatón en su honor, rechazando vehementemente este tipo de aberraciones que, por desgracia, se han repetido más de una vez este año en Colombia.

 

Gran parte del peso recae sobre los hombros de Giovanny Andrés Díaz, el padrastro de Jerónimo Angulo, quien es el principal sospechoso. La Fiscalía le imputó cargos por los delitos de homicidio agravado, acceso carnal violento y tortura agravada.

 

Él no aceptó cargos, pero todas las pruebas lo apuntan a él como asesino. Aunque no se ha determinado judicialmente que así lo sea, el material en manos de las autoridades incluso arroja que Díaz habría pateado al niño hasta causarle la muerte.

 

“De acuerdo con el material probatorio y el dictamen de Medicina Legal, el cuerpo del niño tenía signos de violencia y aparentes señales de abuso sexual. Asimismo, hay indicios de que el niño había sido objeto de maltrato físico de manera reiterada”, señaló Carlos Silva, director seccional de fiscalías en Cundinamarca.

 

De ser hallado culpable, Giovanny se enfrentaría a una pena de, al menos, 50 años de cárcel: no tendría la oportunidad de acceder a algún tipo de rebaja, pues atentó contra un menor de edad.

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