Redacción
Juan Sebastián Sosa
El número de fallecidos en los devastadores incendios que azotan la región de Valparaíso, a 100 kilómetros al oeste de Santiago, aumentó a 122, informó este lunes el Servicio Médico Legal (SML). Este martes, ya es el cuarto día en el que el país austral lucha contra una de las emergencias más mortales de incendios forestales.
El presidente chileno, Gabriel Boric, dijo el domingo que “es la tragedia más grande que hemos vivido como país desde el terremoto del 27 de febrero de 2010”.
La cadena de incendios arrancó el viernes en el parque nacional del Lago Peñuelas y rápidamente se extendió hasta las localidades de la costa a causa del viento y las temperaturas extremas. Las investigaciones preliminares apuntan a que el origen serían cuatro focos y que los indicios sugieren que no solo fueron provocados, si no planificados, aunque de momento no se han practicado detenciones.
La mayor parte de los fallecidos están en la ciudad de Viña del Mar y sus áreas colindantes, como Quilpué y Villa Alemana. Además, hay centenares de damnificados y más de 6.000 viviendas afectadas de forma directa.
Si bien los incendios no son un fenómeno nuevo en Chile, en años pasados ha vivido también críticos momentos, los de los últimos días han sido de una dimensión sin precedentes por el número de víctimas fatales.
De acuerdo con Rafel García, quien es investigador del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), este no fue un incendio de gran categoría en cuanto a su fuerza, pero tres factores clave lo volvieron altamente mortal: una extensa sequía, plantaciones forestales y mala planeación urbana.
Sequías prolongadas

Chile, y específicamente su región central (donde está Valparaíso), han venido sufriendo en los últimos años de prolongadas sequías y déficits de lluvias que propician un ecosistema seco, en donde las llamas encuentran combustible seco, ideal para expandirse.
Según señala el experto García, esta situación ha permitido que las montañas se conviertan en reservorios de combustible a los que las llamas pueden afectar más fácilmente. Además, se presume que las conflagraciones fueron generadas intencionalmente.
Por su parte, Héctor Jorquera, profesor de ingeniería de la Universidad Católica de Chile, dijo en diálogo con BBC que “las lluvias del año pasado generaron vegetación que cuando se secó se transformó en extremo combustible”.
De acuerdo con lo expuesto por Jorquera, uno de los principales problemas es la falta de humedad. Al estar los suelos más secos, la vegetación sufre lo que han denominado como “estrés hídrico” y el material vegetal arde con más facilidad.
Plantaciones forestales

Otro de los problemas es que en las zonas centro y sur de Chile abundan las especies invasoras como los pinos y los eucaliptos, que han sido introducidas para la producción de celulosa y madera del país. Una situación similar a la que se vive en los cerros de Bogotá.
“El pino insigne y el eucalipto se queman relativamente rápido, y además de eso tenemos otras especies invasoras arbustivas que generan una cantidad de combustible muy alta”, le explicó Aníbal Pauchard, director del Instituto de Ecología y Biodiversidad de la Universidad de Concepción, a la BBC.
A su turno, Roberto Rondanelli, en diálogo con ese mismo medio, afirmó que el “paisaje es mucho más vulnerable cuando tiene más plantaciones que bosque nativo. El bosque nativo es mucho más resiliente al fuego. Además, la densidad de biomasa de las plantaciones forestales es mayor que el bosque nativo para maximizar la producción, y eso puede ser un problema”.
Mala planeación urbana y densidad poblacional

La tercera causa que explica la situación de incendios que vive Chile y que catalogan como el factor fundamental es la densidad de la población y la falta de planeación urbana. Rafael García, según recoge El Tiempo, explica que en el área afectada confluyen dos comunas que se construyeron muy cerca de los bosques e, incluso, invaden ese ecosistema.
Esta situación hace que las personas queden muy expuestas a las llamas. Además, a esto se suma que las construcciones son de personas de escasos recursos, que están hechas con cimientos en madera o livianos que pueden prenderse fácilmente.
“Hubo muchos cortafuegos que fueron ocupados por casas. Esas casas eran de material ligero que es altamente combustible a diferencia del hormigón”, le señaló Miguel Castillo, académico de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad de Chile, a BBC.
Héctor Jorquera indicó que “los desniveles de terreno ayudaron mucho a propagar el fuego porque producen un 'efecto chimenea' por la circulación del aire. Se empieza a quemar algo y como está cerca de la ladera, agarra combustión”.
La falta de vías de acceso agrava aún más la situación. Muchos fueron los videos difundidos en los que se podía ver a personas que intentaban escapar de las llamas en vehículos en medio de vías completamente en llamas.
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