Redacción Juan Sebastián Sosa

A las 6:07 p. m. hora de Roma (11:07 a. m. en Colombia), el humo blanco que salió de la chimenea de la Capilla Sixtina marcó el fin del cónclave. Minutos después, desde el balcón de la Basílica de San Pedro, se escuchó el anuncio tradicional en latín: Habemus papam.

 

El elegido fue el cardenal estadounidense Robert Francis Prevost, quien adoptó el nombre de León XIV para su pontificado. El anuncio fue recibido con júbilo por miles de personas que colmaron la Plaza de San Pedro y los alrededores del Vaticano.

 

La elección se dio en el segundo día de deliberaciones entre los 133 cardenales reunidos en el cónclave. La emoción de los fieles fue evidente desde que comenzó a salir la humareda blanca, señal de que la votación había concluido con éxito.

 

El nombre, con una carga simbólica profunda, ha sido usado históricamente por varios pontífices. Su elección no es casual: transmite una voluntad de continuidad, firmeza y liderazgo espiritual en un momento clave para la Iglesia.

 

Desde el balcón de la Basílica de San Pedro, León XVI se presentó ante miles de fieles con un mensaje de paz y unidad. Su saludo fue sencillo y poderoso: “La paz sea con ustedes”. Luego, dejó ver su intención de tender puentes, dialogar y fortalecer la fe.

 

 

¿Por qué el nuevo papa eligió León XIV?

 

La elección del nombre León XVI remite directamente a León XIII, el último papa en usar ese nombre, cuyo pontificado (1878–1903) se caracterizó por su enfoque social, apertura al mundo moderno y capacidad de diálogo.

 

León XIII fue pionero al abordar, desde una perspectiva pastoral, temas sociales y laborales a través de su encíclica Rerum Novarum. También fue reconocido por tener una actitud menos confrontativa frente al avance de la ciencia y los cambios políticos de su época.

 

Robert Francis Prevost, nuevo papa

 

Al adoptar un nombre que lo vincula con este papa reformista, León XIV envía un mensaje claro: busca continuar la línea de apertura y modernización, promovida también por su antecesor, el papa Francisco.

 

Además, su referencia a León XIII puede leerse como una reivindicación de la justicia social y la búsqueda de equilibrio entre tradición y cambio, principios cada vez más valorados en el contexto actual de la Iglesia.

 

El león como símbolo de fuerza y vigilancia en la tradición católica

 

Más allá de la conexión histórica, el nombre León también tiene una carga simbólica rica dentro de la Iglesia. Proviene del latín "leo" y está asociado con fortaleza, valentía y liderazgo, cualidades que muchos papas han querido transmitir al asumir ese nombre.

 

El primero en llevarlo fue León I el Magno, papa entre 440 y 461, recordado por su defensa del dogma cristiano y su firmeza frente a amenazas externas. Desde entonces, otros 13 pontífices han elegido llamarse León.

 

En la iconografía cristiana, el león también representa a San Marcos evangelista, debido a que su Evangelio comienza con una voz que clama en el desierto, figura asociada al rugido del león, el “rey del desierto”.

 

Asimismo, en la tradición bíblica se le asocia con el León de Judá, uno de los títulos utilizados para referirse a Jesucristo, reforzando así la imagen de vigilancia y poder espiritual ligada a este nombre.

 

 

Lista de papas que se han llamado León

La elección de este nombre no es nueva en la historia de la Iglesia. A continuación, el listado de los papas que han adoptado este título, desde el siglo V hasta la actualidad:

 

  • León I, el Grande (440–461).

  • León II (682–683).

  • León III (795–816).

  • León IV (847–855).

  • León V (903).

  • León VI (928).

  • León VII (936–939).

  • León VIII (964–965).

  • León IX (1049–1054).

  • León X (1513–1521).

  • León XI (1605).

  • León XII (1823–1829).

  • León XIII (1878–1903).

  • León XVI (2025–presente).

 

 

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