Redacción
Juan Sebastián Sosa
Uno de los rasgos característicos de la niñez es que los seres humanos van creciendo y así ganando centímetros de altura. Incluso, en los chequeos médicos de rutina de esa época de la vida es muy común que los médicos estén constantemente midiendo a los niños.
Sin embargo, ya una vez superada la etapa de la adolescencia y llegada la adultez, las personas suelen alcanzar su altura máxima. Desde ese momento, es menos habitual que las personas se miden, por lo que no saben a ciencia cierta si hay alguna variación en su altura.
Lo que sí es cierto es que cuando las personas llegan a una edad madura tienen una estatura más baja que en la juventud. Alrededor de los cuarenta, se estima que la estatura se vaya reduciendo un centímetro por década.
De acuerdo con el autor Eric Berg, que publicó el exitoso libro The Healthy Keto Plan, por lo general la pérdida de estatura es más visible en mujeres que en hombres.
Además, esa disminución se acentúa más a partir de los 50 años. A partir de esa edad, se estima que se pierden 11 milímetros por año en hombres y 17 milímetros en mujeres, de acuerdo con una investigación de la Universidad de Zúrich.
¿Por qué se pierde estatura?
Una de las primeras razones que han encontrado los expertos para explicar la disminución de la estatura con el paso de los años es la pérdida de agua en los discos vertebrales. Estos son conocidos como almohadillas cartilaginosas y se encargan de que las vértebras de la columna se choquen.

Si los discos contienen un 85% de agua durante la juventud, esta se reduce hasta el 70% o menos alrededor de los 70 años.
Cuanto menor es su volumen, las vértebras se acercan más y la columna se “acorta”. Este es un proceso que se acelera con el consumo de tabaco y el exceso de peso.
Huesos más frágiles
La segunda causa de pérdida de estatura son los huesos frágiles, que se van desgastando luego de los 40 años. Esta disminución en la densidad ósea puede resultar en osteoporosis si es más acelerada de lo normal.
Así, las vértebras se van volviendo más frágiles y van presentando microrupturas que por lo general son indoloras. Por ello, pueden comprimirse o cambiar de forma, lo que contribuye a que los adultos mayores presenten una postura más arqueada y una menor estatura.
Asimismo, con los años, por el envejecimiento, hay una disminución natural de la masa muscular. De esta manera, músculos como los encargados de la función postural, como los encargados de mantener la columna recta, se van desgastando. Como los músculos tienen menos fuerza y resistencia, el cuerpo se encorva.
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