Redacción Julián Dussán Bonilla

Quien otrora fue uno de los mejores laterales del mundo, Dani Alves atraviesa por una compleja situación legal que, por el momento, lo tiene recluido en una cárcel de Barcelona. Las autoridades investigan su supuesta responsabilidad en la violación a una joven en una discoteca en diciembre del año pasado.

 

El controversial caso, por el momento, está a la espera de un juicio que tendrá lugar en España del 5 al 7 de febrero del año entrante. Aunque la Fiscalía de ese país pidió una pena de nueve años de cárcel, también se exigió el desembolso de 150 mil euros como indemnización a la víctima.

 

Pues bien, una de las afectadas indirectamente en este caso es Joana Sanz, esposa de Alves, quien sufrió la pérdida de su mamá el año pasado y, además, tuvo que lidiar con la presión mediática del presunto delito de su pareja.

 

Guiada seguramente por el acoso de los medios de comunicación, la modelo ha decidido cerrar todas sus redes sociales. "Sanz ha decidido borrar su perfil de Instagram, tomando así una decisión drástica y que ha sorprendido a muchos de sus seguidores, los cuales tenían esta plataforma como principal forma de enterarse de cómo estaba la modelo", señaló La Vanguardia.

 

Las últimas publicaciones de Sanz en la plataforma contenían mensajes profundos y, aparentemente, dirigidos a su esposo. Por lo pronto, se desconoce cuándo volverá la modelo al mundillo de las redes sociales.

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