Redacción Juan Sebastián Sosa

El telescopio espacial James Webb, de la Nasa, halló la estrella enana marrón más pequeña que flota libremente a unos mil años luz de nuestro planeta. ¿Cuál es la importancia de este descubrimiento? Puede ayudar a responder la duda de qué tan pequeñas pueden llegar a ser las estrellas. El descubrimiento fue publicado en el Astronomical Journal. 

 

A esas estrellas enanas marrones también se les conoce como estrellas fallidas porque se forman mediante un colapso gravitacional, pero nunca llegan a tener la masa suficiente para iniciar una fisión nuclear. 

 

La estrella descubierta por el Webb pesa solo entre tres y cuatro veces la masa de Júpiter y se encuentra ubicada en el cúmulo estelar IC 348, a unos mil años luz de distancia, en la región de formación estelar de Perseo. 

 

Los investigadores Kevin Luhman, de la Universidad de Pensilvania (EE.UU.) y Cartarina Alves de Oliveira, de la Agencia Espacial Europea (ESA) fueron quienes decidieron voltear a mirar a ese lugar para encontrar la pequeña estrella. 

 

Se trata de un grupo estelar que es joven, ya que tiene solo unos cinco millones de años, por lo que cualquier enana marrón seguiría siendo relativamente brillante en luz infrarroja por el calor de su formación.

 

La importancia del infrarrojo del James Webb para el hallazgo

 

La sensibilidad infrarroja del james Webb fue fundamental para detectar los objetos más sensibles que los telescopios terrestres y seleccionaron tres objetos que pesan entre tres y ocho masas de Júpiter. Tienen temperaturas que oscilan entre 830 y 1.500 grados. 

 

Según modelos informáticos, la más pequeñas de ellas pesa solo tres o cuatro veces más que Júpiter. Además, proporciona pistas sobre el proceso de formación de estrellas: las diminutas enanas marrones también pueden ayudar a los astrónomos a comprender mejor los exoplanetas.

 

Estas estrellas menos masivas se suponen con los exoplanetas más grandes. Por lo tanto, se esperaría que tuvieran propiedades similares. Sin embargo, una enana marrón que flota libremente es más fácil de estudiar que un exoplaneta gigante, puesto que este último está oculto tras el resplandor de su estrella anfitriona. 

 

Dos de las enanas marrones identificadas en este estudio muestran la firma espectral de un hidrocarburo no identificado, una molécula que contiene átomos de hidrógeno y carbono.

 

“Es la primera vez que detectamos esta molécula en la atmósfera de un objeto fuera de nuestro Sistema Solar”, explicó Alves de Oliveira. “Los modelos de atmósferas de enanas marrones no predicen su existencia. Estamos observando objetos con edades más jóvenes y masas más bajas que nunca antes, y estamos viendo algo nuevo e inesperado”, concluyó.

 

Con información de EFE

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