Redacción Julián Dussán Bonilla

El telescopio James Webb ha deslumbrado a la comunidad científica en más de una ocasión gracias a las insólitas imágenes que envía en su viaje por el cosmos. El 2023 estuvo plagado de descubrimientos por cuenta del vanguardista artefacto de exploración espacial, pero uno de ellos en especial desconcertó al mundo.

 

Los potentes lentes del Webb captaron, a más de 11 mil años luz de la Tierra, una misteriosa patrones de colores verdes dentro de la explosión de la supernova Cassiopeia A. Los científicos de la Nasa decidieron apodarla “el monstruo verde”, pero en su momento no lograron definir de qué se trataba exactamente.

 

Gracias a los potentes rayos X del observatorio Chandra, de la Nasa, y con el apoyo del telescopio Hubble, el equipo de expertos de la agencia espacial ahora tiene una explicación que cortó de tajo todas las suposiciones.

 

Tras un intenso análisis que se extendió por varios meses, se logró determinar que el “monstruo verde” se originó tras una colosal onda expansiva procedente de la supernova, que chocó fuertemente con el material que la rodeaba.

 

“Los filamentos de la parte exterior de Cas A, procedentes de la onda expansiva, se correspondían estrechamente con las propiedades de los rayos x del ‘monstruo verde’, incluyendo menos hierro y silicio que en los restos de la supernova”, detalló la Nasa.

 

Los expertos resaltaron que, aunque el “monstruo verde” aparece en la imagen de Cas A, no hace parte de ella. Los escombros de la colosal supernova se multiplicaron cuando se mezclaron con material radioactivo caliente, señalaron desde la agencia espacial.

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