Redacción Juan Manuel Capera

En un hecho sin precedentes, se han registrado cinco casos de enfermedad de Alzheimer transmitida por contagio, según un estudio publicado en Nature Medicine. 

 

Los pacientes adquirieron la enfermedad debido a tratamientos con hormona del crecimiento durante su infancia, extraída de la pituitaria de cadáveres de donantes. 

 

Esta práctica, común hasta mediados de los años 80, fue interrumpida cuando se descubrió que la hormona extraída podía transmitir priones, proteínas anómalas responsables de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob.

 

Los pacientes, tratados en la Clínica Nacional de Priones del Hospital Nacional de Neurología y Neurocirugía de Londres, desarrollaron síntomas de Alzheimer entre los 38 y 55 años. Dado que esta enfermedad es inusual a tan temprana edad, los especialistas examinaron sus historiales clínicos y ADN. 

 

Todos habían recibido tratamientos con hormonas de crecimiento extraídas de cadáveres en su infancia, y el análisis genético descartó mutaciones que provocan el Alzheimer temprano.

 

Los estudios sobre muestras de priones transmitidos por la hormona en el centro revelaron la presencia de proteínas amiloides patológicas. Experimentos con ratones confirmaron que estas proteínas, una vez inyectadas, provocan neuropatía. Al no haber recibido otro tratamiento con vías de transmisión probadas, y sin registros de contagio de Alzheimer por otras razones, la hormona extraída de cadáveres se identifica como la única responsable.

 

John Collinge, director del centro, afirma que no hay indicios de que el Alzheimer se transmita en consultas médicas o la vida diaria. Sin embargo, reconocer la transmisión de beta-amiloide en estos casos destaca la importancia de revisar las medidas de seguridad en procedimientos médicos. Aunque estos síntomas surgieron de prácticas médicas obsoletas, el estudio revela una nueva forma de propagación de la enfermedad.

 

Andrew Doig, catedrático de Bioquímica en la Universidad de Manchester, subraya que los síntomas surgieron de un procedimiento utilizado por última vez en 1982. Aunque el estudio es de gran interés científico, Doig enfatiza que no hay razón para temer este nuevo tipo de Alzheimer, ya que la forma de contagio se detuvo hace más de 40 años y no debería repetirse.

 

Con información de El Español

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