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Jacob Coxon, ingeniero británico de Anthropic que también trabajó durante los últimos tres años en OpenAI, creadora de ChatGPT, anunció este martes 8 de septiembre su renuncia a la industria de la inteligencia artificial.
El desarrollador aseguró que ambas compañías “no están actuando con responsabilidad” frente al avance de la IA y advirtió que están “jugando con nuestras vidas”.
La advertencia sobre la superinteligencia
Según medios internacionales, Coxon participó en el desarrollo de GPT-4o y GPT-4.5. El ingeniero llegó a asegurar en un hilo en su cuenta de X que las personas que están tras el desarrollo exponencial de la IA “creen que podrá matarnos a todos al final de esta década”, porque “no hay otra actividad humana que suponga este nivel de amenaza”.
“Renuncié a Anthropic hoy. Pasé los últimos tres años haciendo investigación de preentrenamiento tanto en OpenAI como en Anthropic. Ninguna de las dos compañías está actuando de manera responsable. Están corriendo directamente hacia una superinteligencia auto-mejorante y apostando con nuestras vidas”, señaló Coxon en su mensaje.
“No es un truco de marketing”
El ingeniero de 27 años fue enfático en aclarar que su advertencia no busca generar polémica mediática.
“Las personas que están construyendo IA creen sinceramente que podría matarnos a todos para finales de la década. Esto no es un truco de marketing. Si acaso, muchos ejecutivos e investigadores senior moderarán su lenguaje en la prensa para sonar sensatos, pero oigo a las mismas personas expresar miedo en privado. Ninguna otra actividad humana representa este nivel de peligro”, resaltó.
Su mensaje en la red social X superó los 44 millones de vistas en solo nueve horas, lo que refleja el impacto que generó su denuncia pública.
¿Por qué siguen desarrollando IA si hay riesgos?
Coxon anticipó una de las preguntas más comunes que surgirían tras su anuncio: si realmente creen que la inteligencia artificial representa una amenaza existencial, ¿por qué continúan construyéndola?
“Una respuesta común es: ‘si realmente creen esto, ¿por qué siguen construyéndolo?’. En OpenAI, muchos no han interiorizado profundamente las apuestas civilizatorias. En Anthropic, las apuestas están bien comprendidas, pero están atrapados en una carrera por llegar primero”, añadió.
La carrera por la superinteligencia
El desarrollador explicó que el problema central radica en la búsqueda de una superinteligencia auto-mejorante, es decir, sistemas de IA capaces de mejorarse a sí mismos sin intervención humana.
Según Coxon, esta carrera tecnológica global está priorizando la velocidad sobre la seguridad, lo que aumenta el riesgo de que los sistemas escapen al control humano.
Su renuncia se produce en un contexto de creciente preocupación dentro de la industria. Recientemente, otro directivo de Anthropic, Evan Hubinger, jefe de seguridad de la compañía, admitió que existe más de un 10% de probabilidad de que la IA “mate a todos los humanos” y reconoció que la empresa todavía no cuenta con un plan definido para garantizar que una eventual superinteligencia permanezca bajo control.
El perfil de Jacob Coxon
Jacob Coxon es un investigador británico formado en Cambridge que trabajó en el preentrenamiento de modelos de inteligencia artificial tanto en OpenAI como en Anthropic.
Aunque se le identifica como uno de los desarrolladores de GPT-4o y GPT-4.5, no tenía responsabilidades ejecutivas en las compañías. Su decisión de abandonar la industria marca un punto de inflexión en el debate sobre los riesgos de la IA y ha reavivado las discusiones en el Congreso de Estados Unidos sobre la posibilidad de regular o prohibir el desarrollo de superinteligencia
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