Redacción Angélica González

Juan Manuel Correal, más conocido como ‘Papuchis’, es un ícono que marcó una generación en la radio juvenil colombiana. Comunicador, periodista, locutor y presentador, inició su camino profesional en la radio a finales de los años 80 y se volvió muy popular en los años 90 gracias a su personaje ‘Papuchis’, que con su humor irreverente y sarcástico logró conquistar a los oyentes de programas como El zoológico de la mañana y La locomotora.

 

También estuvo en la televisión, donde participó en programas como También caerás, además de realizar entrevistas y cubrir importantes eventos internacionales. A lo largo de su carrera, tuvo la oportunidad de entrevistar a reconocidas figuras del entretenimiento, convirtiéndose en uno de los nombres más destacados de la radio juvenil en el país.

 

 

Los cuatro episodios cercanos a la muerte

 

En un episodio reciente del podcast Bravíssimo Sin Tapujos, Correal compartió algunos de esos momentos y reflexionó sobre las circunstancias que cambiaron por completo su perspectiva de la vida.

 

Uno de los primeros episodios sucedió cuando aún estaba en el colegio. ‘Papuchis’ iba de pasajero en un auto que manejaba un compañero, y de repente, el vehículo fue golpeado de lado después de que, según contara, pasaran un semáforo en rojo.

 

Años más tarde, cuando ya tenía alrededor de 20 años, se encontró de nuevo en una situación similar, en la que también estuvo a punto de perder la vida: “Nos fuimos para Pamplona, se nos acabó la curva y salimos volando por un precipicio y caímos por allá en un río. El carro quedó como una servilleta cuando uno la arruga y la tira. Quedó con las llantas arriba, sonando la música, nosotros gritábamos”.

 

 

El accidente que lo marcó en Bogotá

 

Tiempo después, volvió a sentir la muerte cerca con otro accidente de tránsito: “Hay una tercera vez muy fuerte, en esta ya estoy en la radio. Estoy en un semáforo en Bogotá en la autopista norte con 85. Yo estoy listo para pasar, el semáforo cambia y yo empiezo a andar para pasar. Al lado mío había un carrito rojo lleno de panes. Avanzamos y yo estoy sintonizando la radio, y yo siento una voz que me dice ‘Juan’. Me levanto y veo un bus que no paró y viene a toda velocidad, yo alcanzo a frenar, pero el carrito del lado no lo vio. Me tocó ver como ese bus lo arrastra y lo estampilla con un poste. Allá queda esa persona. Me bajo, voy hacia allá, escucho lamentos y le digo a esa persona: ‘tranquilo, Dios está contigo’. Después hubo un silencio y esa persona murió. Fue muy fuerte, llegué temblando a la emisora, ese día no estuve la condición mental para hacer un programa de radio y mucho menos de humor. Ahí tampoco le presté atención a esas señales porque pensé que eran casualidades o accidentes que ocurrían”.

 

 

El día que la vida de Papuchis cambió

 

A pesar de lo serios que fueron estos episodios, no fueron los que más impacto tuvieron en su vida. El momento que realmente cambió todo sucedió años después. En 2009, a los 42 años, Correal experimentó un episodio cerebrovascular que afectó su habilidad para comunicarse.

 

“Siete años atrás de ese momento, por un punto de quiebre sentimental, emocional, porque se estaba fracturando mi hogar, yo ahí sentí que tenía que hacer algo por mi vida. Cuando me ocurre el accidente cerebrovascular yo siento que esa base de conciencia y de relación con Dios fue la que me ayudó para decir lo que tenía que decir. ‘En tus manos estoy, Señor. Si esto hace parte de tu plan recíbeme en tus brazos y encárgate de mis hijos’”.

 

 

El estrés como causa del ACV

 

El comunicador aseguró que esa afectación ocurrió “producto del estrés, de la sobrecarga física y emocional que tenía... Me había dado por convertirse en el superhéroe de la familia y en el redentor de la enfermedad que tenía mi papá con el cáncer... La salud mental es de mucho cuidado, la salud emocional pocos la conocen y la física es la que finalmente te manda a la lona”, recordó.

 

Para alguien cuya carrera giraba en torno a la voz y la comunicación, las consecuencias fueron realmente complicadas. Mientras se recuperaba, tuvo que encontrar nuevas formas de expresarse y comenzó un viaje que, según sus propias palabras, transformó por completo sus prioridades. “La voz de alerta fue la no voz, que no podía hablar, me volví tartamudo de repente, tenía un dolor de cabeza tremendo”.

 

 

Su transformación personal

 

Durante su estancia en el centro médico, Correal indicó que fue sometido a un tratamiento farmacológico con anticoagulantes e inducción al descanso profundo para disolver el trombo, sin requerir intervención quirúrgica abierta.

 

Con el paso del tiempo, esa experiencia se transformó en parte fundamental de su labor como conferencista y en el poderoso mensaje de transformación personal que hoy comparte con los demás.

 

 

 

 

 

Comparte en:


También puede interesarte
Última Hora...