Redacción Juan Sebastián Sosa

El nuevo papa León XIV, nacido como Robert Francis Prevost en Chicago (Estados Unidos), saludó este jueves desde el balcón de San Pedro con un mensaje que conmovió especialmente a Perú. “Un saludo a mi querida diócesis de Chiclayo en el Perú”, dijo en español al finalizar su primera intervención como sumo pontífice.

 

No fue una frase improvisada. El nuevo líder de la Iglesia Católica vivió durante más de 20 años en Perú, donde ejerció como misionero y luego como obispo. Su formación pastoral en América Latina, su dominio del español y su cercanía con las comunidades periféricas fueron elementos clave en su elección.

 

Aunque es el primer papa estadounidense, Prevost ha sido descrito como “el menos estadounidense de los estadounidenses”, con un perfil profundamente internacional, discreto y con fuerte influencia latinoamericana. Esta combinación lo convirtió en una figura que generó consenso dentro del cónclave.

 

Desde hace años era una figura conocida en Roma como prefecto del Dicasterio para los Obispos, pero su vida en Perú marcó su sensibilidad pastoral. Por eso, no sorprendió que, al ser elegido como papa, una de sus primeras palabras fuera para el país andino.

 

Una imagen de archivo facilitada por los medios de comunicación vaticanos muestra al recién elegido Papa León XIV, el cardenal estadounidense Robert Francis Prevost.

 

Su vocación misionera empezó en Perú

 

La historia entre Prevost y Perú comenzó en 1985, cuando fue enviado como misionero a la región de Chulucanas, en Piura. Allí comenzó su servicio a comunidades rurales y marginadas, en una misión agustiniana donde se formaban vocaciones religiosas.

 

Más adelante continuó su labor pastoral en Trujillo, donde se enfocó en la promoción de nuevas vocaciones agustinas y en la formación de jóvenes en lugares como Iquitos y Apurímac. Pasó una década recorriendo distintas zonas del país y ganándose el aprecio de muchas comunidades.

 

El recién elegido Papa León XIV, el cardenal estadounidense Robert Francis Prevost.

 

En paralelo, ejercía también como docente y prior dentro de su orden en Chicago, pero siempre mantuvo vínculos con Perú. En 2014, fue el papa Francisco quien lo nombró administrador apostólico de la diócesis de Chiclayo y, un año después, lo designó oficialmente como obispo de esa jurisdicción.

 

Durante ese periodo, Prevost se destacó por su cercanía con la gente, su liderazgo pastoral y su papel clave frente a las crisis internas de la Iglesia en Perú, incluyendo su participación en la Conferencia Episcopal del país.

 

De Chiclayo al Vaticano: su experiencia en Perú lo impulsó

 

Su trabajo en Perú no solo dejó huella local: también lo posicionó en Roma. En 2023, el papa Francisco lo nombró prefecto del Dicasterio para los Obispos, el organismo que elige a los prelados del mundo, y le confirió el título de cardenal.

 

Además, fue designado como presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, lo que consolidó su perfil como conocedor profundo de las dinámicas sociales, pastorales y culturales del continente. Ese vínculo con las periferias fue clave para su elección.

 

Leon XIV con el papa Francisco

 

Durante el cónclave, varios cardenales latinoamericanos lo propusieron como opción de consenso. Su conocimiento del sur global, su apertura al diálogo y su perfil moderado le permitieron conectar con los sectores reformistas y también con los más conservadores.

 

En su discurso como papa, usó conceptos que resonaron con la línea de Francisco, como sinodalidad, caridad y puentes de diálogo. La elección del nombre León XIV también envió una señal de continuidad con el espíritu reformista y de apertura que marcó el último papado.

 

 

 

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