Redacción
Angélica González
El accidente de dos helicópteros en Río de Janeiro, ocurrido el 14 de junio, dejó seis víctimas fatales y conmocionó al mundo del entretenimiento. Entre los fallecidos se encontraban el músico estadounidense Oliver Tree, el influencer argentino Gaspi y el director de videos Lucas Vignale.
En medio del impacto por la tragedia, han vuelto a circular declaraciones del artista sobre el destino de su fortuna, una decisión que llamó la atención por ir en contra de lo que suele ocurrir en casos de herencias millonarias.
Qué dijo Oliver Tree sobre su herencia
Meses antes del accidente, Tree habló en el pódcast The Zach San Show sobre qué pasaría con su dinero si muriera. Allí aseguró que no pensaba dejarle su fortuna a sus familiares, porque no estaba de acuerdo con que alguien recibiera dinero que no había trabajado.
El músico explicó que, aunque no tenía intención de entregarles su patrimonio a sus parientes, sí había pensado en cubrir la universidad de sus hijos. Su decisión, dijo, no obedecía a conflictos familiares, sino a una postura personal sobre el valor del dinero y el trabajo.
La fundación que recibiría sus bienes
Oliver Tree dejó estipulado en su testamento que la totalidad de sus bienes y los ingresos generados por su obra musical serían transferidos a una organización creada por él: Dr. Oliver Tree’s Art Grants for Baby Geniuses.
La fundación tendría como objetivo apoyar a jóvenes artistas con talento, especialmente mediante el financiamiento de proyectos creativos y la creación de obra original.
Cómo funcionaría el fondo
De acuerdo con las declaraciones del artista, el dinero no estaría destinado a colegiaturas, clases académicas ni a la compra personal de instrumentos o equipos. En cambio, se enfocaría en cubrir gastos directamente relacionados con la producción artística.
Eso incluiría, por ejemplo, el alquiler de equipos especializados o la contratación de personal necesario para desarrollar los proyectos de los beneficiarios.
Una visión distinta de la riqueza
Tree defendía la idea de que un artista representa una “consecuencia colectiva” y no una propiedad privada que deba quedarse en el círculo familiar. En la entrevista que hoy vuelve a circular en redes, insistió en que, al morir, su familia no recibiría “ni un centavo”.
También aclaró que esa decisión no surgía de peleas o tensiones con sus allegados, sino de una convicción personal sobre el uso de su patrimonio.
De dónde salió su fortuna
Oliver Tree Nickell, nacido el 29 de junio de 1993 en California, amasó una fortuna cercana a los cuatro millones de dólares gracias a las reproducciones en plataformas digitales, las giras mundiales y distintos acuerdos de licencias.
Su carrera lo convirtió en una figura reconocida dentro de la música contemporánea, con una fuerte presencia digital y una base de seguidores que siguió de cerca tanto su obra como sus declaraciones sobre dinero y herencia.
El impacto de su decisión
La postura del músico ha generado debate por la forma en que redefine el destino de una herencia artística. Mientras algunas personas consideran natural que el patrimonio quede en la familia, otras ven en su decisión una manera de devolver parte de su éxito a nuevas generaciones de creadores.
Tras su muerte, el testamento de Oliver Tree vuelve a poner sobre la mesa una discusión más amplia: qué debe pasar con la riqueza de los artistas cuando ya no están y cómo puede usarse para impulsar el talento emergente.
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