Redacción Juan Sebastián Sosa

Con la agitada rutina diaria que tienen las personas en el mundo actual, muchos descuidan uno de los aspectos más importantes para su bienestar: se trata de lo que se conoce como la higiene del sueño. El término no hace referencia solamente a la limpieza de la habitación o la cama, sino también a una serie de prácticas que influyen directamente en la calidad y cantidad del sueño. 

 

En ese sentido, la higiene del sueño comprende una amplia diversidad de factores que hacen posible que las personas disfruten más de sueño y eviten problemas de salud relacionados con la mala calidad del sueño, lo que puede ocasionar hasta enfermedades. 

 

“La higiene del sueño es un concepto más o menos reciente que incluye todas las formas de cuidar el descanso. Lo más importante es que la persona en cuestión mantenga los hábitos durante bastante tiempo y que los integre por completo en su vida. La higiene del sueño no es efectiva si únicamente forma parte de nuestra vida un mes o dos, ya que el cuerpo necesita un periodo más amplio para acostumbrarse”, indica el portal Bupa Salud. 

 

Esto es fundamental, además, porque en los últimos años se ha registrado un aumento de las personas que padecen un tipo de trastorno o enfermedad asociada al sueño: la más común es el insomnio, aunque también está la apnea o la narcolepsia.

 

Hábitos que permiten tener una buena higiene del sueño

 

  • Establece un horario regular: en la medida de los posible, que coincida con el horario de sus familiares, pareja o compañeros de piso. “Si te vas todos los días a dormir a la misma hora y te despiertas con el despertador también a la misma hora conciliar el sueño poco a poco te resultará más fácil”, indican en el portal. Asimismo, señalan que los fines de semana no son para recuperar el sueño, sino que lo mejor es que el horario sea parecido al de entre semana. 

 

  • Hacer ejercicio regularmente: el ejercicio y el sueño están muy ligados. Con la actividad física, conciliar el sueño es más sencillo. Pero ¡ojo!, no hay que practicarlo antes de dormir. 

 

  • No beber o fumar antes de dormir: a pesar de que existe la creencia de que un pequeño trago antes de dormir permite tener un mejor sueño, esto en realidad lo puede perjudicar. 

 

  • Aislar el ruido y la luz: es fundamental tener una persona que ayude en ese objetivo. En caso de que viva en un ambiente ruidoso, lo recomendable es usar tapones en los oídos. 

 

  • Relajarse antes de dormir: una clave también puede ser tener las luces apagadas o tenues al momento en el que ya se va a disponer a dormir. También es recomendable ver o leer algo tranquilo, pero nunca una película de acción o de miedo.

 

  • No abrigarse demasiado: se trata de un error muy común. Cuanto más calor tiene una persona, más difícil es conciliar el sueño. Lo mejor es encontrar la temperatura y el número de mantas adecuadas. Asimismo, puede ser de gran ayuda contar con una manta pesada, pues está demostrado que ayuda a conciliar el sueño.

 

  • La cama solo es para dormir: es ideal que no se use el espacio de la cama para leer o hablar por teléfono. Si lo hace, va a asociar la cama a una actividad y no la va a percibir como un lugar tranquilo y de descanso. 

 

 

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