Redacción
Angélica González
El síndrome del intestino irritable (SII), también conocido como síndrome del colon irritable, es un trastorno común que afecta el estómago y los intestinos, componentes del tracto gastrointestinal. De acuerdo con la Mayo Clinic, se trata de una afección crónica que requiere tratamiento a largo plazo y puede manifestarse con dolor abdominal, calambres, gases, distensión del abdomen, diarrea o estreñimiento.
Aunque el SII no causa cambios en el tejido intestinal ni aumenta el riesgo de cáncer colorrectal, puede alterar de forma considerable la calidad de vida. Solo una pequeña parte de los pacientes presenta síntomas graves, y en muchos casos estos pueden controlarse mediante cambios en la alimentación, el estilo de vida y la reducción del estrés.
Síntomas de síndrome del intestino irritable
Los síntomas del SII pueden variar de persona a persona, pero suelen mantenerse por periodos prolongados. Los más comunes incluyen:
• Dolor o calambres abdominales relacionados con la evacuación.
• Cambios en la frecuencia o consistencia de las heces.
• Sensación de evacuación incompleta.
• Exceso de gases o mucosidad en las heces.
Además, la Mayo Clinic recomienda acudir a un médico si se presentan síntomas graves, como pérdida de peso, diarrea nocturna, sangrado rectal o vómitos inexplicables, ya que podrían indicar una condición más seria.
Principales causas y factores de riesgo
Aunque la causa exacta del síndrome del intestino irritable aún no se conoce, existen varios factores que influyen en su aparición:
• Contracciones intestinales anormales: pueden provocar gases, diarrea o estreñimiento.
• Alteraciones en el sistema nervioso: generan sensibilidad excesiva en el intestino.
• Infecciones gastrointestinales previas: como gastroenteritis o sobrecrecimiento bacteriano.
• Estrés y factores emocionales: especialmente en personas que han vivido experiencias traumáticas.
• Cambios en los microbios intestinales: diferencias en la flora intestinal respecto a personas sanas.
El SII es más frecuente en mujeres menores de 50 años y en quienes tienen antecedentes familiares o padecen ansiedad o depresión.
Alimentos y estrés: los grandes desencadenantes
Ciertos alimentos pueden agravar los síntomas del síndrome del intestino irritable. Entre los más comunes se encuentran los lácteos, el trigo, las frutas cítricas, el repollo, los frijoles y las bebidas carbonatadas.
Asimismo, el estrés puede intensificar las molestias. Aunque no es la causa directa, los periodos de tensión emocional suelen coincidir con un aumento de los episodios de dolor o alteraciones digestivas.
La dieta mediterránea, un enfoque prometedor
Un estudio reciente de la Universidad de Sheffield y publicado en la revista Annals of Internal Medicine reveló que la dieta mediterránea puede ser una alternativa eficaz para controlar los síntomas del síndrome del intestino irritable.
La investigación, realizada con 110 adultos de entre 18 y 65 años diagnosticados con SII, comparó la dieta mediterránea con las recomendaciones dietéticas tradicionales durante seis semanas. Los resultados mostraron que el 62% de los pacientes que siguieron la dieta mediterránea experimentaron una mejoría significativa, frente al 42% del grupo control.
Mejoras comprobadas en dolor y bienestar
Según los investigadores, la dieta mediterránea ayudó a reducir de forma notable el dolor abdominal, la frecuencia de los síntomas y a mejorar la calidad de vida. Los participantes reportaron menor recurrencia de molestias digestivas y una mayor sensación general de bienestar.
Estos hallazgos sugieren que este patrón alimentario —basado en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, pescado, aceite de oliva y frutos secos— puede convertirse en una intervención dietética de primera línea para quienes padecen síndrome del intestino irritable.
Conclusión: alimentación y estilo de vida, claves del control
El síndrome del intestino irritable es una afección que, aunque no tiene cura definitiva, puede manejarse con éxito mediante cambios en la dieta y el estilo de vida. La dieta mediterránea surge como una estrategia respaldada por la ciencia para aliviar los síntomas, mejorar el bienestar y recuperar la calidad de vida.
Adoptar una alimentación equilibrada, reducir el estrés y mantener hábitos saludables puede marcar la diferencia para quienes conviven con este trastorno digestivo.
Con información de Mayo Clinic y Europa Press
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