Redacción
Angélica González
El síndrome de burnout, también conocido como síndrome del trabajador quemado, es una condición derivada del estrés laboral crónico que no se maneja adecuadamente. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), no se considera una enfermedad, sino un fenómeno ocupacional relacionado directamente con el entorno laboral.
El psiquiatra laboral Felipe Villegas, consultado por Conscientemente, explica que “el burnout es un síndrome, es decir, un conjunto de síntomas que se presentan de forma específica. No es precisamente una enfermedad, pero sí una consecuencia del estrés laboral que se mantiene en el tiempo”.
En otras palabras, el estrés ocasional es normal y hasta necesario para el rendimiento; sin embargo, cuando se vuelve constante y deja de gestionarse adecuadamente, puede transformarse en estrés crónico, el principal desencadenante del burnout.
Causas del síndrome de burnout
El doctor Villegas señala que las principales causas están relacionadas con el desequilibrio entre la carga laboral y la capacidad emocional o física del trabajador. Entre las más comunes se encuentran:
• Sobrecarga o jornadas laborales excesivas.
• Falta de autonomía o control sobre las tareas.
• Ambientes laborales injustos o sin oportunidades de crecimiento.
• Falta de reconocimiento o propósito.
• Ausencia de apoyo social o familiar.
Además, las personas con rasgos perfeccionistas o que no saben establecer límites tienden a ser más vulnerables. Según el especialista, el burnout es más frecuente en mujeres, debido a factores como la desigualdad salarial, la doble carga laboral (trabajo y hogar) y una mayor exposición a entornos laborales injustos.
Síndrome de burnout síntomas que no debe ignorar
Aunque muchas personas asocian el burnout con el cansancio extremo, este síndrome presenta tres síntomas principales que ayudan a distinguirlo del estrés común:
1. Agotamiento emocional: sensación de estar exhausto y sin energía para afrontar las tareas diarias.
2. Despersonalización o cinismo: actitud fría, negativa o distante hacia el trabajo, compañeros o clientes.
3. Desmotivación o pérdida de propósito: sensación de ineficacia o falta de sentido en el rol laboral.
A estos síntomas se suman trastornos del sueño, ansiedad, dolores de cabeza, palpitaciones y tensión muscular, que reflejan el desgaste físico y mental.
El psiquiatra aclara que el burnout puede confundirse con la depresión, pero su diferencia clave radica en el origen laboral. No obstante, una persona con burnout puede desarrollar una depresión si no recibe ayuda o si continúa en el mismo entorno sin cambios.
Cómo detectar el burnout en el trabajo
El especialista resalta la importancia de prestar atención a los cambios de comportamiento: el ausentismo frecuente, las incapacidades médicas continuas o las visitas repetidas a urgencias pueden ser alertas tempranas.
También enfatiza que muchas veces la persona afectada no se da cuenta de su estado, por lo que el entorno laboral o familiar cumple un papel esencial. “Muchas veces somos los últimos en darnos cuenta, pero alguien cercano nos dice que nos nota raros. Es ahí donde debemos abrir la conversación y abrazar la vulnerabilidad”, señaló Villegas.
La clave: prevención y cultura organizacional
El experto advierte que las soluciones individuales —como ejercicios de respiración, meditación o pausas activas— son útiles, pero no suficientes si la organización no realiza cambios estructurales.
“Si el trabajador regresa al mismo ambiente que lo enfermó, no se está haciendo nada. Es necesario intervenir la cultura laboral, mejorar los procesos y crear espacios de apoyo real”, agregó el psiquiatra.
Promover una cultura de bienestar laboral, fomentar el reconocimiento, establecer límites saludables y garantizar condiciones justas de trabajo son pasos fundamentales para prevenir el burnout y reducir el impacto del estrés crónico en la salud mental.
Conclusión: trabajar no debería doler
El síndrome de burnout no aparece de un día para otro. Es el resultado de acumular cansancio, frustración y falta de apoyo durante un largo periodo. Reconocer los síntomas, hablar del tema y buscar acompañamiento profesional son pasos esenciales para evitar consecuencias mayores.
En palabras del doctor Villegas, “la productividad no puede ser más importante que la salud mental. Reconocer los límites y pedir ayuda no es debilidad, es inteligencia emocional”.
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