Redacción
Angélica González
Hablar con las plantas puede parecer un gesto extraño para algunos, pero para millones de personas alrededor del mundo, es una práctica cotidiana y reconfortante. Más allá de una simple costumbre, este comportamiento tiene una base psicológica y emocional comprobada que aporta beneficios al bienestar mental.
La ciencia y la psicología han demostrado que esta conexión con la naturaleza no solo es natural, sino profundamente saludable.
¿Por qué hay personas que hablan con las plantas?
De acuerdo con la psicología, hablar con las plantas no es un signo de enfermedad mental, sino una forma de expresar empatía y conexión emocional. Este fenómeno se explica a través del antropomorfismo, una tendencia humana a atribuir características, emociones e intenciones humanas a seres no humanos u objetos inanimados.
Cuando una persona le dice a su planta que “está creciendo hermosa” o “necesita un poco de sol”, proyecta emociones positivas, reforzando actitudes de cuidado, calma y autoaceptación. En muchos casos, esta interacción actúa como un canal de autorreflexión y mindfulness, ayudando a reducir el estrés y la ansiedad.
Además, la jardinería y el contacto con plantas se han relacionado con mayores niveles de bienestar emocional, ya que permiten enfocar la atención en el presente y cultivar la paciencia, la empatía y el sentido de propósito.
Beneficios psicológicos de tener plantas en casa
Según el concepto de biofilia, desarrollado por el biólogo Edward O. Wilson, los seres humanos tienen una conexión innata con la naturaleza. En un mundo cada vez más urbanizado y digital, llenar los espacios personales de plantas es una manera de recuperar esa armonía.
Tener plantas en casa ofrece múltiples beneficios psicológicos y emocionales:
Reducción del estrés y la ansiedad
Estudios científicos han demostrado que el simple acto de observar el color verde o cuidar una planta puede disminuir los niveles de cortisol, la hormona del estrés.
Aumento del bienestar y la felicidad
Cuidar de un ser vivo brinda sensación de propósito, responsabilidad y logro. Ver florecer una planta bajo nuestros cuidados mejora el estado de ánimo y fortalece la autoestima.
Mejora de la concentración y la creatividad
Ambientes naturales o decorados con plantas favorecen la atención y estimulan la creatividad, por lo que cada vez más oficinas y espacios de estudio incorporan vegetación interior.
Reflejo de la personalidad
Las personas que rodean su hogar de plantas suelen ser sensibles, pacientes y responsables, con una fuerte necesidad de conexión emocional y equilibrio.
¿Las plantas reaccionan a la voz humana?
Aunque las plantas no tienen oídos ni sistema nervioso para “escuchar” como los humanos, los científicos han demostrado que sí pueden responder a las vibraciones del sonido.
Ciertas frecuencias sonoras pueden influir en su crecimiento, germinación y movimiento interno de nutrientes. Es decir, aunque las plantas no entienden palabras, sí pueden beneficiarse de la energía y las vibraciones generadas por la voz humana.
Además, al hablar con ellas, se libera dióxido de carbono (CO₂), esencial para la fotosíntesis. Pero más allá del efecto físico, el mayor beneficio radica en la atención y el cuidado constante: las personas que hablan con sus plantas suelen regarlas, observarlas y protegerlas mejor.
Conclusión
Hablar con las plantas es un acto de conexión, cuidado y bienestar.
Más que una costumbre curiosa, se trata de una expresión de empatía y equilibrio emocional que refleja la necesidad humana de vincularse con la naturaleza.
Ya sea para aliviar el estrés, mejorar el estado de ánimo o simplemente sentir compañía, las plantas se convierten en aliadas silenciosas del bienestar emocional y mental.
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