Redacción Angélica González

Durante años, el jugo de naranja ha sido señalado como una bebida poco recomendable frente a la fruta entera, debido a su alto contenido de azúcares libres y su relación con el aumento de peso. 

 

Sin embargo, nuevas investigaciones científicas están aportando una visión más matizada: el consumo regular de jugo de naranja puro también podría tener efectos beneficiosos para la salud, especialmente en el corazón y el sistema metabólico.

 

 

Beneficios de tomar jugo de naranja

 

 

El jugo de naranja puede modificar la actividad de los genes

 

Un estudio reciente encontró que beber jugo de naranja de forma habitual influye en la actividad de miles de genes dentro de las células inmunitarias. Estos genes participan en procesos clave como el control de la presión arterial, la regulación del azúcar en sangre y la reducción de la inflamación, factores estrechamente ligados a la salud cardiovascular.

 

La investigación hizo seguimiento a adultos que consumieron 500 ml de jugo de naranja pasteurizado 100 % puro al día durante dos meses. Tras 60 días, se observó una menor actividad en genes asociados con la inflamación y la hipertensión arterial, como NAMPT, IL6, IL1B y NLRP3, que suelen activarse en situaciones de estrés metabólico.

 

Otro gen relevante, SGK1, relacionado con la capacidad de los riñones para retener sodio, también redujo su actividad, un hallazgo que podría explicar la disminución de la presión arterial observada en algunos participantes.

 

 

Menos inflamación y vasos sanguíneos más relajados

 

Estos resultados coinciden con estudios previos que ya habían señalado que el consumo diario de jugo de naranja puede reducir la presión arterial, especialmente en adultos jóvenes. Aunque esta bebida eleva el azúcar en sangre, también desencadena cambios regulatorios que ayudan a disminuir la inflamación y a relajar los vasos sanguíneos.

 

Uno de los compuestos clave detrás de estos efectos sería la hesperidina, un flavonoide presente de forma natural en las naranjas, conocido por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Esta sustancia puede influir en la hipertensión, el equilibrio del colesterol y la forma en que el cuerpo procesa la glucosa.

 

 

Los efectos varían según el peso corporal

 

La respuesta al consumo de jugo de naranja no fue igual en todos los participantes. Las personas con mayor peso mostraron cambios más marcados en los genes relacionados con el metabolismo de las grasas, mientras que los individuos más delgados presentaron efectos más intensos sobre los marcadores de inflamación.

 

Esto sugiere que el impacto del jugo de naranja puede depender del perfil metabólico de cada persona.

 

 

Evidencia sobre colesterol, insulina y presión arterial

 

Una revisión sistemática que analizó 15 ensayos controlados con 639 participantes concluyó que el consumo regular de jugo de naranja reduce la resistencia a la insulina y los niveles de colesterol en sangre. Ambos factores están directamente relacionados con el riesgo de diabetes tipo 2 y enfermedades cardíacas.

 

Otro análisis centrado en adultos con sobrepeso y obesidad encontró pequeñas reducciones en la presión arterial sistólica y aumentos en el colesterol HDL, conocido como colesterol bueno, tras varias semanas de consumo diario. Aunque los cambios son modestos, mantenerlos en el tiempo podría generar beneficios significativos a largo plazo.

 

Impacto en la microbiota intestinal

 

Investigaciones recientes también señalan que el jugo de naranja influye en las vías relacionadas con el uso de energía, la comunicación celular y la inflamación. Además, podría modificar la microbiota intestinal, un factor cada vez más relevante para la salud cardiovascular.

 

En el caso del jugo de naranja sanguina, bastó un mes de consumo para aumentar las bacterias intestinales que producen ácidos grasos de cadena corta, compuestos que ayudan a regular la presión arterial y a reducir la inflamación.

 

 

Beneficios claros en personas con síndrome metabólico

 

Las personas con síndrome metabólico parecen ser las que más pueden beneficiarse. Un estudio con 68 participantes obesos mostró que el consumo diario de jugo de naranja mejoró la función endotelial, es decir, la capacidad de los vasos sanguíneos para relajarse y dilatarse, un indicador clave de menor riesgo de infarto.

 

Otro estudio realizado en Brasil con 129 trabajadores de una fábrica de jugo de naranja encontró niveles más bajos de apolipoproteína B (apo-B), un marcador que refleja el número de partículas de colesterol asociadas con el riesgo cardiovascular.

 

Resultados mixtos, pero un balance positivo

 

No todos los estudios son concluyentes. Análisis más amplios indican que, aunque el colesterol LDL —conocido como colesterol malo— suele disminuir, otros marcadores como los triglicéridos y el HDL no siempre muestran cambios significativos.

 

Aun así, la evidencia sugiere que el jugo de naranja no es solo una fuente de azúcar. Aunque la fruta entera sigue siendo la mejor opción por su contenido de fibra, un vaso diario de jugo de naranja puro podría aportar beneficios que se acumulan con el tiempo, como reducir la inflamación, favorecer un flujo sanguíneo más saludable y mejorar distintos marcadores asociados con la salud cardíaca a largo plazo.

 

 

 

Con información de The Conversation y BBC

 

 

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