Redacción
Juan Sebastián Sosa
Cada 24 de diciembre, desde el punto de vista religioso, se conmemora el nacimiento de Jesús en Belén, una de las fechas más importantes del cristianismo. Para millones de familias, esta celebración representa un tiempo de unión, amor y solidaridad, especialmente durante la Nochebuena.
En cada cultura, la Navidad se vive de manera distinta y está acompañada de tradiciones propias. En países de Europa y Norteamérica, los regalos suelen ser entregados por Papá Noel, Santa Claus o San Nicolás, figuras que se popularizaron con el paso de los años.
En contraste, en países como México, Cuba, República Dominicana, Puerto Rico, Paraguay y España, los encargados de llevar los obsequios son los Reyes Magos, quienes los entregan el 6 de enero, en el marco del Día de Reyes.
Sin embargo, en Colombia, Venezuela y Ecuador, la tradición es diferente. En estos países, los niños escriben cartas al Niño Dios para pedirle los regalos que esperan recibir durante la noche del 24 de diciembre.
Precisamente una de las costumbres más arraigadas en la Navidad colombiana es esperar hasta la medianoche para ubicar al Niño Dios en el pesebre, como símbolo de su nacimiento. Con ese gesto, según la tradición, llegan también los regalos de Navidad.

¿Por qué el Niño Dios trae los regalos en Colombia?
La Navidad es una festividad que honra la devoción de los fieles católicos a la infancia de Jesús de Nazaret, desde su nacimiento hasta los 12 años, cuando se encontró con los doctores del Templo. Esta devoción se expresa de distintas formas en el mundo católico.
Jesús es venerado bajo múltiples advocaciones, como el Santo Niño de Atocha, el Niño Jesús de Escuque, el Niño Jesús de Praga, el Santo Niño de Aracoeli o el Divino Niño Jesús de Florencia, entre otros. Estas representaciones fortalecen la devoción hacia la figura infantil de Jesús.
En Colombia, esta tradición se mantiene por la fuerte presencia del catolicismo y la creencia en los milagros asociados al Niño Jesús. A pesar de la influencia de celebraciones anglosajonas, la costumbre sigue viva en muchos hogares.

La celebración se concentra en la noche del 24 de diciembre, cuando los niños escriben cartas al Niño Jesús solicitando regalos. Este acto crea un vínculo simbólico entre la fe, la infancia y la celebración de la Navidad.
Según el Vaticano, Colombia es uno de los países con mayor número de católicos en el mundo, con aproximadamente el 79,4 % de la población identificándose con esta religión. Esta realidad explica el arraigo de tradiciones como la del Niño Dios.
El origen del pesebre y su relación con la entrega de regalos
Aunque es difícil determinar con exactitud el origen de esta tradición en Colombia, muchos historiadores coinciden en que está ligada a la costumbre de armar el pesebre para representar el nacimiento de Jesús.
De acuerdo con Señal Memoria, la tradición del pesebre se remonta al año 1223, cuando San Francisco de Asís realizó la primera representación del nacimiento de Jesús en Greccio, una localidad italiana de la provincia de Rieti.
“Este suceso ha llegado a nosotros gracias a uno de los primeros biógrafos de San Francisco de Asís, Tomás de Celano, en su obra Primera vida de San Francisco de Asís, que presenta los elementos principales que subsisten bajo la tradición del pesebre y de toda la cosmovisión navideña: la integración familiar, la búsqueda de los elementos para realizar el pesebre, los rituales propios de cada una de las escenas que se representan, desde la procesión hasta el alumbramiento y, desde luego, las oraciones”, explican los historiadores a RTVC.

La tradición se expandió gracias a la comunidad franciscana, que transformó la forma de recordar el nacimiento de Jesús. Antes se hacía mediante pinturas y altares en basílicas y capillas.
Con la llegada de los misioneros a América, el pesebre se convirtió en un elemento didáctico utilizado para la evangelización, facilitando la transmisión de la cosmovisión europea a los pueblos indígenas.
Devoción al Divino Niño y la promesa que marcó la tradición
A esta tradición se suma la devoción al Divino Niño, que tuvo sus inicios en el Monte Carmelo, en Israel, lugar donde, según la tradición, Jesús vivió con su familia durante su infancia.
En el año 1636, Jesús habría hecho una promesa a una monja carmelita del convento de Beaune, en Francia, conocida como la Venerable Margarita del Santísimo Sacramento.
Según los relatos, Jesús le aseguró que “todo lo que quieras pedir, pídemelo por los méritos de mi infancia, y nada te será negado”. Esta promesa fortaleció la devoción al Niño Jesús en distintos países.
Con el tiempo, esta idea se arraigó en Colombia, donde se asoció el nacimiento del Niño Dios con la llegada de los regalos de Navidad, reforzando el simbolismo de la fecha.
Al parecer, para muchas familias colombianas, la idea de que los regalos lleguen justo al momento del nacimiento de Jesús resultó cercana y significativa.
Papá Noel, Santa Claus y su influencia en la Navidad
Papá Noel o Santa Claus es, quizás, la imagen más reconocida de la Navidad a nivel mundial. Se le representa como un hombre mayor, con barba blanca, traje rojo y una gran bolsa de regalos.
En países como Dinamarca, Estados Unidos, Suecia, México e incluso Colombia, se le atribuye la entrega de regalos durante la noche del 24 o la madrugada del 25 de diciembre.
Según la enciclopedia Britannica, los holandeses crearon una nueva versión de San Nicolás y la llevaron a Estados Unidos “junto con la costumbre de dar regalos y dulces a los niños en su fiesta del 6 de diciembre”.
Las primeras ilustraciones modernas de Santa Claus fueron realizadas por el dibujante Thomas Nast en el siglo XIX, y su imagen se difundió globalmente gracias a la compañía Coca-Cola en la década de 1930.
Actualmente, la tradición indica que Papá Noel inicia su recorrido desde el Polo Norte y visita cientos de países, recibiendo como agradecimiento galletas y leche que las familias dejan cerca del árbol de Navidad.
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