Redacción Juan Sebastián Sosa

En la tarde de este lunes 11 de diciembre se logró la captura de Harold Echeverry, el vigilante de un taller mecánico en el barrio San Judas de Cali y señalado de ser el responsable del feminicidio de Dayana González, una menor de 15 años. El asesinato se cometió el pasado 7 de diciembre, Día de Velitas.

 

Según las primeras versiones, el hombre se movilizaba en una motocicleta por el barrio Porfía, en la ciudad de Villavicencio. Hasta esa ciudad habría huido luego de presuntamente cometer el feminicidio y, posteriormente, haber descuartizado el cuerpo de la menor.

 

La pesadilla de la familia González inició pasadas las 7 de la noche del Día de Velitas, cuando Michel Dayana salió a realizar unas compras en una tienda en la misma cuadra de su vivienda. Tras varios minutos de incertidumbre, la menor finalmente nunca regresó a su hogar.

 

Los vecinos de la familia de Michel Dayana reportaron haber visto rastros de sangre al interior de un taller mecánico que quedaba en el camino de la tienda a la que fue la menor y su casa. Posteriormente, por cámaras de seguridad se verificó que la joven ingresó a ese establecimiento.

 

La Policía encontró partes del cuerpo de Michel Dayana distribuidas en varios puntos del taller, pero los empleados del establecimiento no pudieron explicar el hecho. Por ello, desde el primer momento las sospechas recayeron sobre el vigilante, Harold Andrés Echeverry, pues fue el único que pasó la noche en el lugar.

 

 

 

  

Las últimas palabras de Michel Dayana, según su padre

 

Según los informes de las autoridades, el testimonio de su padre y de algunos vecinos del sector, la menor desapareció el 7 de diciembre en la noche cuando iba a la tienda a comprar dulces.

 

"Le había dejado $2.000 pesos como costumbre, todos los días se los dejaba por debajo de la puerta porque yo me iba a trabajar muy temprano. Ese día le dejé los 2.000 pesos y creo que no los vio, entonces cuando yo llego a la casa los dejo encima del mesón, entonces ella dice ‘esos 2.000 pesos son míos, regálemelos que voy a ir a comprar unos mecatos’, entonces le dije ‘hágale rápido porque tenemos que salir para que se bañe y se cambie’. Me dijo, ‘bueno, papi, no me demoro’, y esa fue la última vez que vi a mi hija", relató Genaro González, padre de la menor.

 

Las horas pasaron y el hombre se quedó esperando el regreso de su hija, pero al ver que no regresó, informó a las autoridades y alertó a los vecinos para que revisaran las cámaras de seguridad el sector. De esta manera notaron que antes de llegar a la tienda, la menor de edad pasó por la casa de una familia que encendía sus velitas, saludó, y siguió derecho, hasta que después se la ve ingresando al taller, de donde nunca más salió.

 

Al día siguiente, la búsqueda de la mejor se dirigió al taller. Los empleados del lugar dijeron que no habían visto a la niña, pero sí habían encontrado manchas de sangre y golpes en los carros del lugar. Las autoridades encontraron más tarde el cuerpo desmembrado de la menor entre una caneca de basura y una maleta.  
 

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