Redacción
Juan Sebastián Sosa
En Colombia, el Año Nuevo no comienza solo con abrazos, brindis y fuegos artificiales. También llega acompañado de una serie de rituales cargados de simbolismo, esperanza y tradición popular conocidos como agüeros, prácticas que buscan atraer un mejor destino para el ciclo que inicia.
Estos rituales, que se realizan principalmente en la medianoche del 31 de diciembre, reúnen a familias y amigos alrededor de un mismo deseo colectivo: dejar atrás lo negativo y abrirle la puerta a la prosperidad, el amor, la salud y nuevas oportunidades.
Aunque cada región del país vive la celebración de manera distinta, existen agüeros que se repiten año tras año en casi todo el territorio colombiano, convirtiéndose en un lenguaje común que conecta generaciones y culturas.
Los agüeros colombianos combinan influencias europeas, creencias indígenas y tradiciones afrodescendientes, además de prácticas que se han adaptado con el paso del tiempo. Más allá de la fe personal, funcionan como un ritual de cierre emocional y renovación simbólica.
El fin de año también representa un momento de balance personal. Según la psicología, este proceso de cierre permite conectar con una energía renovada, liberar cargas emocionales y afrontar el nuevo año con una actitud más positiva.

Qué es un agüero y por qué sigue vigente en Colombia
Un agüero es una creencia o práctica popular que busca atraer buena suerte, alejar lo negativo o influir simbólicamente en lo que traerá el futuro. No tiene base científica, pero sí un profundo arraigo cultural.
En Colombia, los agüeros forman parte del folclor popular y se practican especialmente en fechas clave como el Año Nuevo, cuando las personas concentran sus deseos y expectativas en un solo momento.
Acciones como comer uvas, correr con una maleta, usar ropa interior de ciertos colores o guardar lentejas responden más a la tradición que a la lógica, pero mantienen vigencia por su carga simbólica.
Estos rituales funcionan como una forma colectiva de expresar aspiraciones personales y familiares, reforzando la idea de que cada nuevo año representa una oportunidad para empezar de nuevo.
Más que predecir el futuro, los agüeros reflejan la necesidad humana de cerrar ciclos y proyectar esperanza.
Comer uvas: el ritual más popular del Año Nuevo
Comer 12 uvas al ritmo de las campanadas de medianoche es el agüero más extendido para recibir el Año Nuevo. Cada uva simboliza un deseo para cada uno de los 12 meses que están por venir.
La tradición indica que las uvas deben comerse rápidamente y que los deseos deben pedirse en silencio, concentrándose en temas como salud, trabajo, estabilidad y amor.
Este ritual tiene origen en España y, según Forbes México, cuenta con dos teorías históricas. La primera se remonta a 1882, cuando madrileños imitaron irónicamente una costumbre de la aristocracia.

La segunda teoría data de 1909, cuando productores de uva promovieron la fruta como “las uvas de la buena suerte” tras una cosecha abundante, vendiéndolas en paquetes de doce.
Con el tiempo, esta práctica cruzó fronteras y se integró profundamente a la cultura colombiana como símbolo de deseos y renovación.
Sacar la maleta para atraer viajes y cambios
Correr con una maleta al iniciar el Año Nuevo es uno de los agüeros más visibles y festivos. Quienes lo practican aseguran que así atraerán viajes, mudanzas o nuevas oportunidades lejos de casa.
La costumbre consiste en preparar una maleta como si se fuera a emprender un viaje y salir con ella a la calle apenas marca la medianoche.
En muchos barrios y conjuntos residenciales es común ver personas corriendo entre risas, mientras familiares y vecinos celebran el ritual.

Este agüero simboliza movimiento, apertura y deseo de cambio, reflejando la intención de no quedarse estancado durante el nuevo ciclo.
Aunque se vive con humor, para muchos representa un deseo genuino de transformación.
Lentejas, dinero y rituales de prosperidad
Las lentejas son otro de los agüeros más arraigados en los hogares colombianos para atraer abundancia económica. Su simbolismo está asociado con la riqueza y la estabilidad financiera.
Antes o justo al momento de la medianoche, se reparten lentejas entre los asistentes para guardarlas en bolsillos, carteras o rincones de la casa.
En algunas regiones del país, incluso se lanzan al aire al recibir el Año Nuevo, como símbolo de que la prosperidad llegue a todos por igual.

La terapeuta Lili Gutiérrez señala que muchas personas complementan este ritual guardando un billete o una moneda en un zapato o en un sobre rojo dentro de la cartera.
Estos actos refuerzan la intención de atraer estabilidad y crecimiento económico durante el año.
Barrer, colores y limpieza energética para empezar de cero
Barrer la casa antes de la medianoche es otro agüero ampliamente practicado. Representa sacar las malas energías, los problemas y las tristezas del año que termina.
En algunas regiones, se barre hacia la puerta como señal simbólica de expulsión de lo negativo y bienvenida a lo nuevo.
La ropa interior de colores también tiene un papel central. El amarillo se asocia con prosperidad, el rojo con amor y pasión, y el verde con abundancia.
Según la creencia popular, debe estrenarse y usarse al revés antes de la medianoche para que el ritual funcione correctamente.
Estos agüeros, más allá de su significado simbólico, consolidan el Año Nuevo como un momento de renovación, tradición y esperanza colectiva.
Comparte en: