Redacción
Angélica González
Juan Daniel Oviedo vivió una noche de ovación doble en Bogotá. Mientras disfrutaba del concierto de Miguel Bosé en el Movistar Arena, fue sorprendido por decenas de asistentes que, al reconocerlo, comenzaron a corear “¡vice, vice!” y a saludarlo entre risas, cantos y grabaciones con el celular. En videos que circulan en redes sociales se le ve respondiendo con brincos de alegría, gestos de agradecimiento y saludos a quienes se le acercaron al final del espectáculo, cuando muchos ya abandonaban el recinto.
Ovación en el concierto de Miguel Bosé
La escena se presentó al cierre del show de Miguel Bosé el 11 de marzo, en pleno pasillo de salida del Movistar Arena. Varios asistentes que lo identificaron comenzaron a gritar “¡Ese es!” y “¡Vice, vice!”, mientras otros se sumaban a los cánticos y registraban el momento en videos que luego se viralizaron.
Lejos de esquivar la atención, Oviedo se quedó unos minutos interactuando con sus simpatizantes: sonrió, dio pequeños saltos, respondió a los aplausos y saludó a quienes se le acercaron para estrecharle la mano o pedirle fotografías. El episodio reflejó el nivel de recordación que dejó su candidatura en la Gran Consulta por Colombia y el ambiente de expectativa en torno a su futuro político.
Paloma Valencia confirma a Juan Daniel Oviedo como su fórmula vicepresidencial
Horas después de esa ovación informal, llegó la confirmación política: Paloma Valencia oficializó que Juan Daniel Oviedo será su fórmula vicepresidencial para las elecciones presidenciales. La candidata del Centro Democrático selló así una de las duplas más esperadas tras las consultas del 8 de marzo, en las que Oviedo se consolidó como la gran sorpresa al obtener más de 1,2 millones de votos y ubicarse como el segundo más votado de la Gran Consulta por Colombia, solo por detrás de ella.
El anuncio se venía cocinando desde hace varios días. Valencia y Oviedo sostuvieron reuniones diarias junto con los demás excandidatos de la coalición para evaluar implicaciones políticas, resistencias internas y el impacto electoral de la fórmula. Las negociaciones se extendieron por cuatro días, en medio de debates sobre hasta dónde ampliar la coalición hacia sectores de centro sin fracturar la base uribista.
Una alianza con diferencias programáticas abiertas
La construcción de esta fórmula no estuvo exenta de tensiones. Tanto Valencia como Oviedo han reconocido diferencias de fondo en temas clave, especialmente frente al acuerdo de paz de 2016 y la política exterior en escenarios como el conflicto en Gaza. Oviedo ha defendido la implementación del acuerdo y su carácter constitucional, mientras que Valencia se ha mantenido como una de las voces más críticas dentro de la derecha frente a ese pacto.
Pese a esas divergencias, la decisión final fue avanzar sin exigir que ninguno renuncie a sus posiciones. Valencia ha insistido en que busca una alianza “entre distintos”, donde la vicepresidencia no sea solo un respaldo automático, sino un espacio para incorporar miradas técnicas y matices políticos dentro de su proyecto. Oviedo, por su parte, ha presentado la fórmula como una oportunidad para “sumar desde las diferencias”, más que para uniformar posturas.
El peso político de Oviedo tras la Gran Consulta por Colombia
El rol de Juan Daniel Oviedo en esta ecuación se entiende mejor a la luz de los resultados de la Gran Consulta por Colombia. Con más de 1,2 millones de votos, superó ampliamente a figuras tradicionales como Juan Manuel Galán, Aníbal Gaviria, Enrique Peñalosa y Juan Carlos Pinzón, y se posicionó como un líder con base propia y un perfil técnico que conecta con sectores urbanos y de clase media.
Ese caudal electoral lo convierte en una pieza clave para la campaña de Valencia, que busca proyectarse más allá del núcleo duro del Centro Democrático hacia votantes que valoran la experiencia técnica y los discursos de gestión y datos, marca personal de Oviedo desde su paso por la dirección del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). La ovación espontánea en el Movistar Arena se leyó, precisamente, como una muestra de ese respaldo ciudadano que podría trasladarse a la contienda presidencial.
Qué significa esta fórmula para la campaña presidencial
La dupla Valencia–Oviedo apunta a un equilibrio entre liderazgo político de derecha tradicional y tecnocracia con imagen independiente. Para el Centro Democrático, supone el reto de abrirse a un aliado que no proviene de sus filas, pero que puede aportar votos y credibilidad en temas económicos y sociales. Para Oviedo, representa el salto definitivo de candidato revelación a figura central de una campaña presidencial, con la posibilidad de incidir en el programa de gobierno y en la narrativa de “sumar entre distintos”.
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