Redacción
Angélica González
El telescopio espacial James Webb logró detectar las galaxias segunda y cuarta más distantes jamás observadas. Estas fueron descubiertas en la región espacial conocida como Cúmulo de Pandora o Abell 2744.
El artículo del descubrimiento se publicó en la revista ‘Astrophysical Journal Letters’. A partir de una imagen captada por el Webb, un equipo internacional de investigadores dirigido por científicos de Penn State, en Estados Unidos, confirmaron la distancia de esas antiguas galaxias.
También pudieren detectar sus propiedades utilizando nuevos datos espectroscópicos, que es información sobre la luz emitida a través del espectro magnético, del James Webb.
A casi 33.000 millones de años luz, estas galaxias distantes permiten comprender cómo se formaron las primeras galaxias. Según los investigadores, estas galaxias son más grandes y parecen un cacahuate, a diferencia de otras galaxias que aparecen como puntos rojos en las imágenes.
“Se sabe muy poco sobre el Universo primitivo y la única forma de conocer esa época es poner a prueba nuevas teorías sobre la formación y el crecimiento de las primeras galaxias es con estas galaxias tan distantes”, aseguró Bingjie Wang, primer autor del estudio.
Y agregó que “estudiar estas nuevas galaxias y sus propiedades ha revelado la diversidad de galaxias en el universo primitivo y lo mucho que queda por aprender de ellas”.
¿Qué avance trae para la ciencia ese descubrimiento?
Como la luz de estas galaxias tuvo que viajar tanto tiempo para llegar a la Tierra, proporciona una mirada al pasado. Los investigadores estiman que la luz detectada por el Webb fue emitida por esas galaxias cuando el universo tenía uno 330 millones de años y viajó 13.400 millones de años luz.
“La luz de estas galaxias es antigua, unas tres veces más antigua que la Tierra”, explica Joel Leja, profesor de astronomía y astrofísica en Penn State. “Solo a través de su luz podemos empezar a comprender la física exótica que gobernaba la galaxia cerca del amanecer cósmico”.
Una de las cosas que más sorprendió a los investigadores es que estas galaxias sean tan grandes. A modo de comparación, la Vía Láctea, nuestra galaxia, tiene unos 100.000 años luz de diámetro. Además, se cree que el universo primitivo estaba muy comprimido y extraña que las galaxias sean tan grandes.

“No está claro si la diferencia de tamaño se debe a cómo se formaron las estrellas o a lo que les ocurrió después de formarse, pero la diversidad en las propiedades de las galaxias es realmente interesante”, añadió Wang.
Las dos galaxias estaban ubicadas entre las 60.000 fuentes de luz del Cúmulo de Pandora. Se detectaron en una de las primeras imágenes de campo profundo del Webb. Estas fueron tomadas durante el 2022, en su primer año de operaciones científicas.
Esa región del espacio se caracteriza por encontrarse detrás de varios cúmulos de galaxias que crean un efecto de aumento natural llamado lente gravitacional. La atracción gravitatoria de la masa combinada de cúmulos deforma el espacio a su alrededor. Esto hace que se enfoque y se magnifique cualquier luz que pase cerca y proporciona una vista ampliada detrás los cúmulos.
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