Redacción Julián Dussán Bonilla

El rumor de que los videojuegos pueden afectar el cerebro de un adulto ha generado un amplio debate y una creciente cantidad de investigaciones científicas. Algunas de estas investigaciones sugieren que los videojuegos pueden tener efectos tanto positivos como negativos en la estructura y función cerebral.

 

Por ejemplo, estudios han encontrado que jugar videojuegos de acción puede llevar a una disminución del volumen del hipocampo, una región del cerebro crucial para la memoria y la navegación espacial.

 

De hecho, un estudio, ‘Nature Study on Video Games and Brain Structure’, sugirió que los jugadores de videojuegos de acción a menudo mostraban una disminución en el volumen del hipocampo. Asimismo, una investigación publicada en Psychological Science encontró que los adultos que jugaban videojuegos de acción mostraban mejoras en la atención visual y en la capacidad de multitarea.

 

ESA: El 65% de los adultos de EEUU juegan videojuegos | The Daily Television

 

Por otro lado, expertos de la Universidad de Montreal adelantaron un estudio que fue publicado en Molecular Psychiatry y reveló que los videojuegos pueden afectar el sistema de recompensa del cerebro y la corteza prefrontal, que está involucrada en el control de impulsos.

 

Sin embargo, también se ha observado que el uso excesivo de videojuegos puede estar asociado con problemas de salud mental. Un estudio publicado en Computers in Human Behavior señaló que los adultos que pasan mucho tiempo jugando videojuegos pueden ser más propensos a experimentar síntomas de depresión y ansiedad.

 

“Juego videojuegos y los he experimentado como apoyo para mi bienestar en diferentes momentos de mi vida, dependiendo de cómo juego. En este estudio, esperaba dejar de lado la idea de que el tiempo es un factor importante en cómo el juego afecta la salud mental del jugador e impulsar el campo hacia evaluaciones más matizadas de cómo la calidad del juego impacta el bienestar”, apuntó Nick Ballou, autor de un estudio publicado en la revista ‘Technology Mind and Behavior’.

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