Redacción Julián Dussán Bonilla

Los dispositivos electrónicos siguen consumiendo energía cuando están apagados pero enchufados debido a la presencia de circuitos que permanecen activos para funciones de control remoto, detección de encendido rápido, o mantener configuraciones internas.

 

Ello se refleja, en últimas, en el cobro que aparece reflejado en el recibo de luz. Para muchos, es sorprendente notar cómo, pese a adoptar hábitos de ahorro de luz, aún sigue llegando un cobro elevado: ello puede ser a raíz del consumo de dispositivos apagados pero desconectados.

 

Este consumo, aunque reducido, es constante y se conoce como "energía vampiro" o "consumo fantasma".

 

¿Cuál es el electrodoméstico que debería desconectar en la noche?

 

Uno de los mayores ejemplos de este consumo innecesario es el televisor. Dejarlo conectado durante la noche puede parecer inofensivo, pero en realidad, es una práctica que afecta tanto su factura de electricidad como el medio ambiente.

 

Cuando apaga el televisor con el control remoto, este no se apaga por completo, sino que entra en un modo de espera o standby. En este estado, el televisor sigue consumiendo energía, aunque en menor cantidad que cuando está encendido.

 

Este consumo, conocido como “energía vampiro”, puede parecer mínimo en un dispositivo, pero si suma la cantidad de horas durante las cuales el televisor está en standby a lo largo de un mes o un año, el gasto de energía se vuelve significativo.

 

Desconectar el televisor podría alargar su vida útil

 

Además del ahorro en la factura de electricidad, desconectar el televisor puede contribuir a prolongar su vida útil. Cuando un televisor está en modo de espera, algunos de sus componentes siguen activos, lo que con el tiempo puede causar un desgaste innecesario.

 

Al desconectarlo, se reduce la tensión en estos componentes, ayudando a que el dispositivo dure más y funcione de manera más eficiente.

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