Redacción Julián Dussán Bonilla

Bajo el nombre de Accesos Norte 2, la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) inició la Estructura Plural Ruta Norte en marzo del año pasado, dentro de las que se incluyen ambiciosas reformas para modificar esta avenida.

 

La Autopista Norte de Bogotá es una de las arterias viales más fundamentales y transitadas de la capital colombiana. Su importancia radica en varios aspectos clave que impactan significativamente la movilidad, la economía y la conectividad de la ciudad.

 

Al configurarse como un eje vital que influye en la movilidad, el desarrollo económico, el urbanismo y la calidad de vida de la ciudad y sus habitantes, se pretende que sea reformada para brindarle una mayor movilidad al ya entorpecido flujo vehicular que se agolpa en las calles de Bogotá.

 

¿Qué objetivos tiene esta ampliación?

 

Los planes incluyen ampliarla a seis carriles – con uno exclusivo para el TransMilenio entre las calles 191 y 245 – así como una segunda calzada entre las calles 201 y 245, además de una vía perimetral en Sopó.

 

El cronograma inicial planteó que todas las etapas importantes del proyecto (diseños de ingeniería, trámites ambientales o cierre financiero) fueran finiquitados para el periodo 2022-2023, pero la Agencia Nacional de Licencias Ambientales (Anla) le dio un portazo al proyecto.

 

Según el ente de vigilancia ambiental, las redes de alcantarillado este proyecto impactaría de manera negativa en los humedales de Torca y Guaymaral, que conllevaría una afectación a los cerros orientales y las reservas forestales del sector.

 

Así pues, este traspié obligó a los contratistas a iniciar las obras apenas en el año 2025, cuando presenten nuevamente la licencia renovada al rector ambiental.

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