Redacción
Juan Sebastián Sosa
El presidente electo, Abelardo de la Espriella, tomará posesión el próximo 7 de agosto de 2026 para reemplazar a Gustavo Petro, quien fue elegido para el periodo 2022-2026. Sin embargo, la ceremonia de cambio de mando tendrá una diferencia histórica respecto a todas las anteriores: por primera vez, el nuevo mandatario no prestará juramento en la Plaza de Bolívar, en el centro de Bogotá, sino en una guarnición militar, en un acto que su equipo describe como un mensaje directo a las Fuerzas Militares y de Policía.
A esa novedad se suma otra revelación que cambia la geografía del poder en el país. Según el análisis del director de las mañanas de Blu Radio, Néstor Morales, Barranquilla pasaría a ser la sede alterna oficial del Gobierno de De la Espriella, lo que convertiría a la capital del Atlántico en el epicentro del trabajo presidencial fuera de Bogotá durante los próximos cuatro años.

¿Por qué De la Espriella se posesionará en una guarnición militar y no en la Plaza de Bolívar?
La decisión de cambiar el escenario tradicional del cambio de mando fue explicada por José Manuel Restrepo, el vicepresidente electo, en diálogo con la revista Semana. Según Restrepo, el gesto tiene un significado político claro y deliberado hacia un sector que, en su lectura, fue maltratado durante el Gobierno saliente.
“Hacer esto en una guarnición militar es una demostración de la importancia que tienen para nuestro Gobierno actores que, desafortunadamente, en estos cuatro años han sido maltratados por parte del Gobierno de turno. A mí me parece que es un mensaje contundente y poderoso”, aseguró el vicepresidente electo.
Desde el punto de vista legal, la Constitución no establece un lugar específico para el acto de posesión. El artículo 192 de la Carta Magna señala que el presidente debe jurar ante el Congreso con la frase: “Juro a Dios y prometo al pueblo cumplir fielmente la Constitución y las leyes de Colombia”, y agrega que, si por cualquier motivo no pudiera hacerlo ante el Congreso, podrá juramentar ante la Corte Suprema de Justicia o, en defecto de esta, ante dos testigos. El requisito fundamental, entonces, es la presencia de los congresistas, no el lugar físico.

En ese marco, la logística del evento se convierte en uno de los mayores retos organizativos del 7 de agosto. El traslado de los miembros del Congreso hasta la guarnición militar elegida implica una coordinación que el equipo del presidente electo ya tiene en marcha. Restrepo lo reconoció directamente: “Tienen que organizar”, dijo en declaraciones a Noticias Caracol.
Sobre el lugar exacto, se ha especulado con la Base de Tolemaida, aunque el vicepresidente electo fue claro en que la decisión final no está tomada públicamente. “No sé todavía dónde va a ser porque es una decisión propia del jefe de Estado, pero lo que sí está claro es que él prometió eso y va a cumplir”, indicó Restrepo en diálogo con Noticias Caracol.
Restrepo también adelantó que el acto será sobrio en su forma. Describió la posesión como “sencilla, austera, en donde se logre el resultado final más importante, que es el inicio del Gobierno de Abelardo De La Espriella como presidente de la República”.
Barranquilla, la nueva sede alterna del Gobierno de De la Espriella
El periodista Néstor Morales, director de las mañanas de Blu Radio, reveló que Barranquilla pasará a ser la sede alterna oficial del Ejecutivo durante el mandato de De la Espriella. La decisión no es menor: históricamente, los presidentes de la República utilizaban la Casa de Huéspedes Ilustres de Cartagena como el lugar predilecto para despachar fuera de Bogotá, recibir visitas internacionales o descansar. Con el nuevo Gobierno, esa tradición cambia de ciudad.
Según el análisis de Morales, la elección de Barranquilla no responde a un capricho regional sino al peso económico y estratégico que la ciudad tiene en el país, un reconocimiento que, en palabras del propio periodista, la capital del Atlántico se ha ganado a pulso. El nuevo presidente ya trabaja desde allí durante el periodo de empalme, y esa dinámica se mantendrá a lo largo de su mandato.
La decisión implica que ministros y diplomáticos deberán desplazarse con frecuencia a la costa norte para participar en reuniones y tomar decisiones de alto nivel. Bogotá seguirá siendo la capital administrativa, pero Barranquilla ganará un protagonismo político sin precedentes en la historia reciente del país.
De la Espriella dividirá su calendario entre los pasillos de la Casa de Nariño, en la Plaza de Bolívar, y sus oficinas frente al mar Caribe, consolidando a Barranquilla como la verdadera capital política del norte del país durante los próximos cuatro años.
¿Por qué la familia de De la Espriella no se mudará a Bogotá?
Uno de los datos más llamativos que reveló el periodista Néstor Morales tiene que ver con la dinámica familiar del presidente electo. A diferencia de lo que ocurre tradicionalmente, cuando el jefe de Estado se traslada con su núcleo familiar a las habitaciones privadas del palacio presidencial, esta vez la historia será diferente: los hijos de Abelardo de la Espriella seguirán estudiando en Barranquilla y no interrumpirán su rutina escolar ni social.
Morales enfatizó que detrás de esa decisión no hay un asunto de comodidad sino razones estrictas de seguridad. La primera dama y los niños permanecerán en su entorno habitual, protegidos de la alta exposición mediática, el acoso en redes sociales y los riesgos físicos que implicaría un traslado definitivo al centro de Bogotá en un periodo de alta tensión política.
Esa decisión convierte al presidente electo en un jefe de Estado que vivirá buena parte de su mandato entre dos ciudades, con una familia asentada en el Caribe y una agenda de Gobierno que deberá articularse desde ambos extremos del país. Es un modelo de presidencia que Colombia no había visto antes en su historia reciente.
La combinación de una posesión en guarnición militar, una sede alterna en Barranquilla y una familia que no se muda a Bogotá dibuja un perfil de Gobierno que desde antes del 7 de agosto ya marca diferencias con todos sus antecesores.
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