Redacción
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La captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por parte de Estados Unidos, confirmada por el presidente Donald Trump, desató una conmoción mundial y provocó una oleada de pronunciamientos de gobiernos de América Latina y otras potencias.
Mientras varios países rechazaron la acción militar estadounidense por considerarla una violación a la soberanía de Venezuela, otros respaldaron públicamente la operación y celebraron la detención del líder del régimen chavista.
El presidente Gustavo Petro aseguró que su gobierno "observa con profunda preocupación" lo sucedido y aseguró que Colombia "adopta una posición orientada a la preservación de la paz regional, y hace un llamado urgente a la desescalada, exhortando a todas las partes involucradas a abstenerse de acciones que profundicen la confrontación y a privilegiar el diálogo y los canales diplomáticos".
Brasil: “Se cruzó una línea inaceptable”
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, fue uno de los más críticos frente a lo ocurrido.
“Los bombardeos en territorio venezolano y la captura de su presidente han traspasado una línea inaceptable. Estos actos representan una grave afrenta a la soberanía de Venezuela y sientan un precedente extremadamente peligroso para toda la comunidad internacional”, afirmó el mandatario brasileño.
Rusia expresa “extrema preocupación”
Desde Moscú, la Cancillería de Rusia manifestó su rechazo a la operación y alertó sobre las consecuencias diplomáticas del hecho.
“Estamos extremadamente preocupados por los informes de que Nicolás Maduro y su esposa fueron sacados por la fuerza del país durante las acciones agresivas de EE. UU. Si realmente tuvo lugar, es una violación grave de la soberanía de un Estado independiente”, señaló el Gobierno ruso.
México se suma a la condena
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, también rechazó las acciones militares ejecutadas por Washington y citó el derecho internacional como base de su postura.
“El Gobierno de México condena y rechaza enérgicamente las acciones militares ejecutadas unilateralmente contra objetivos en territorio de la República Bolivariana de Venezuela, en clara violación del artículo 2 de la Carta de la ONU”, declaró.
Chile rechazó la operación
El presidente Gabriel Boric afirmó que "Chile reafirma su adhesión a principios básicos del Derecho Internacional, como la proscripción del uso de la fuerza, la no intervención, la solución pacífica de las controversias internacionales y la integridad territorial de los Estados".
Y agregó que lo que hay que hacer en Venezuela es buscar el diálogo y no la violencia o injerencia extranjera: "La crisis venezolana debe resolverse mediante el diálogo, y el apoyo del multilateralismo, y no a través de la violencia ni la injerencia extranjera".
Argentina respalda la operación
En contraste con los países que condenaron la acción, el Gobierno de Argentina expresó su apoyo total a la captura de Maduro.
“Valora la decisión y la determinación demostradas por el presidente de los Estados Unidos que derivaron en la captura del dictador Nicolás Maduro, líder del Cartel de los Soles, declarado como organización terrorista por el Gobierno argentino”, indicó el Ejecutivo en un comunicado oficial.
Ecuador: “A todos los narcochavistas les llega su hora”
El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, también respaldó la operación con un mensaje publicado en sus redes sociales.
“A todos los criminales narcochavistas les llega su hora. Su estructura terminará de caer en todo el continente”, escribió el mandatario, en una de las reacciones más contundentes a favor de la captura.
Un escenario de tensión global
Las posiciones encontradas reflejan la profunda división internacional frente a la operación de Estados Unidos en territorio venezolano. Mientras algunos gobiernos denuncian una violación al derecho internacional y a la soberanía de un Estado, otros consideran que la captura de Maduro marca un punto de quiebre en la lucha contra el narcotráfico y las redes criminales en la región.
Se espera que en las próximas horas más países se pronuncien sobre un hecho que ya es considerado uno de los episodios diplomáticos más delicados de los últimos años en América Latina.
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