Redacción
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Después de casi año y medio prófugo, el narcotraficante ecuatoriano José Adolfo Macías Villamar, conocido como ‘Fito’, fue recapturado en una operación militar que tuvo como escenario un inesperado escondite: un búnker subterráneo diseñado para hacerlo invisible.
La detención se produjo en la ciudad costera de Manta, en la provincia de Manabí, cuna de Los Choneros, organización que lidera Fito y que es considerada la más peligrosa de Ecuador. Pero lo que más llamó la atención de las autoridades fue el lugar donde se ocultaba.
Una trampa bajo tierra
Fito no estaba en la selva ni escondido en otro país, como se había especulado. Su refugio era mucho más cercano y sofisticado. Debajo de una vivienda común y corriente, se construyó un búnker con acceso oculto, reforzado y aislado del exterior. Para llegar hasta él, los militares debieron usar una excavadora, reveló el ministro del Interior, John Reimberg.
“Fue necesario remover el terreno con maquinaria pesada, el acceso estaba sellado y camuflado”, explicó el funcionario. El escondite, según las primeras imágenes, estaba lo suficientemente profundo para burlar los operativos de búsqueda durante meses y permitirle a Fito mantenerse operativo.
Dentro del búnker se encontraba no solo Fito, sino también cuatro hombres armados que lo custodiaban. Todos fueron capturados. El espacio subterráneo contaba con ventilación, provisiones, comunicación restringida y posiblemente acceso a rutas de escape.
Un escondite a la altura del crimen organizado
El nivel de sofisticación del búnker refuerza la idea de que ‘Fito’ no era un simple fugitivo. Se trataba de uno de los narcos más poderosos de Ecuador, con vínculos internacionales con el cartel de Sinaloa y una condena pendiente por narcotráfico, asesinato y crimen organizado.
Las autoridades creen que el búnker pudo haber sido construido con la ayuda de ingenieros al servicio de Los Choneros. No se descarta que existan estructuras similares en otros puntos estratégicos del país.
De vuelta a La Roca
Tras su captura, Fito fue trasladado a la cárcel de máxima seguridad La Roca, en Guayaquil. Esta prisión es conocida para él: ya se había fugado en 2013 y brevemente estuvo allí en 2023, antes de ser devuelto a la Cárcel Regional, donde se escapó nuevamente a finales del año pasado.
Ahora, su destino podría estar fuera de Ecuador. Estados Unidos ha solicitado su extradición para enfrentar siete cargos relacionados con narcotráfico y tráfico de armas. La decisión está en manos de las autoridades ecuatorianas.
Ecuador, en guerra contra el crimen
La recaptura de Fito representa una victoria clave para el Gobierno de Daniel Noboa, que declaró al país en “conflicto armado interno” por la escalada de violencia criminal. La operación que permitió hallar el búnker fue una de las más importantes desde el inicio de esa ofensiva estatal.
En Manta, donde fue hallado el escondite, la población sigue conmocionada. El hallazgo confirma lo que muchos temían: los jefes del crimen organizado están mucho más cerca —y más protegidos— de lo que parece.
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