Redacción Juan Sebastián Sosa

La Cumbre del Clima celebrada en Dubái (COP 28) finalizó este miércoles con un histórico acuerdo: por primera vez, se reconoce la necesidad de dejar atrás los combustibles fósiles para limitar el calentamiento global y que cada país haga la transición. 

 

Luego de dos semanas de negociaciones y sobre la hora (en realidad la cumbre finalizaba el martes), se publicó el acuerdo definitivo sobre el ‘Balance Global’. El texto fue publicado a las siete de la mañana (hora local) y aprobado pasadas las 11:00 de la mañana por el plenario. 

 

El acuerdo pone fin al primer proceso de revisión del Acuerdo de París para evaluar lo que se ha logrado desde entonces y se acuerdan los pasos que siguen para asegurar el cumplimiento de esos objetivos. 

 

Allí se subraya la necesidad de una transición ecológica que permita dejar atrás los combustibles fósiles y reducir las emisiones para garantizar que el calentamiento medio no supere los 1,5 grados a finales de siglo respecto a la era preindustrial. Esta es la medida que sugiere la ciencia.  

 

 

También se abre un amplio abanico de opciones que deja en manos de cada país la adopción de las medidas que van desde acelerar las renovables a usar carbón, petróleo y gas de cero o bajas emisiones, pasando por la nuclear y reconociendo el papel que deben jugar los “combustibles de la transición” para garantizar el suministro energético.

 

Si bien este acuerdo supone un gran avance, hay varias voces críticas por la falta de contundencia y claridad sobre el futuro del carbón, el petróleo y el gas. También indican que hay lagunas la financiación y adaptación, sobre todo en lo que respecta a las necesidades de los países más vulnerables.

 

Meta de reducción de emisiones

 

El acuerdo recoge las metas de descarbonización que recomienda la comunidad científica para asegurar un futuro habitable para todo el planeta: rebajar las emisiones en al menos un 43 % para 2030 y en un 6 % para 2035 respecto a los niveles de 2019, a fin de lograr la neutralidad en carbono en 2050.

 

Tecnologías bajas en carbono

 

El acuerdo propone también acelerar las tecnologías de bajas o cero emisiones, entre ellas, “renovables, nuclear y las de captura y almacenamiento de carbono (CCS, en inglés), en particular en los sectores difíciles de descarbonizar, así como la producción de hidrógeno bajo en emisiones”.

 

Acabar con los subsidios ineficientes

 

Se pide a los países que eliminen gradualmente y lo antes posible los subsidios “ineficientes” a los combustibles fósiles “que no abordan la pobreza energética ni las transiciones justas”.

 

Los "combustibles de transición"

 

Uno de los aspectos más criticados del texto ha sido que reconoce el papel de los combustibles de transición -el gas es considerado por muchos el combustible de la transición- para facilitar la transición energética garantizando al mismo tiempo la seguridad energética.

 

Con información de EFE

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