Redacción
Juan Sebastián Sosa
Más de 40 días después de la trágica muerte de una familia bogotana en el Hotel Portobelo de San Andrés, las autoridades revelaron los resultados de la necropsia. Las tres víctimas, entre ellas un menor de 4 años, fallecieron por anoxia causada por la inhalación de fosfina, un gas altamente tóxico que se usa en fumigaciones.
El caso conmocionó al país desde el pasado 11 de julio, cuando Viviana Andrea Canro Zuluaga, Tito Nelson Martínez Hernández y su hijo Kevin fueron hallados sin vida en una habitación del hotel, adonde habían llegado para celebrar el Día del Padre y el Día de la Madre.
De acuerdo con Noticias RCN, el informe de Medicina Legal determinó que los tres presentaban ausencia total de oxígeno en los tejidos (anoxia), tras inhalar el gas fosfina. La sustancia habría sido liberada durante una fumigación previa en la habitación 404 del hotel, la misma que ellos habitaban.
La situación encendió las alarmas sobre el uso de químicos sin control en establecimientos turísticos. El mismo Hotel Portobelo reconoció en un comunicado que la empresa fumigadora, Livingston & Company E.U., utilizó la sustancia sin autorización.
Esta tragedia abrió la puerta para discutir la falta de control y supervisión sobre empresas que manipulan productos peligrosos en espacios públicos y turísticos.

¿Qué es la anoxia y por qué es mortal?
La Clínica Universidad de Navarra define la anoxia como la ausencia total de oxígeno en los tejidos del cuerpo. Esta condición puede causar daño irreversible a nivel celular, fallos en varios órganos vitales y, en casos como este, la muerte en cuestión de minutos.
La anoxia puede producirse por diferentes causas: desde paros cardiorrespiratorios, asfixias, hasta la inhalación de gases como el monóxido de carbono o la fosfina. En este caso, la exposición a fosfina en un espacio cerrado desencadenó el desenlace fatal.
Entre los síntomas iniciales están confusión, pérdida de consciencia, agitación e incluso convulsiones. Si no se recibe atención médica inmediata, la falta de oxígeno lleva rápidamente al colapso de funciones vitales.

El cuerpo humano no puede sobrevivir sin oxígeno más de unos pocos minutos. Cuando no se detecta la situación a tiempo, las probabilidades de supervivencia se reducen drásticamente.
Este caso pone en evidencia lo crucial que es el control de sustancias tóxicas en lugares habitados o que reciben turistas, especialmente cuando hay niños involucrados.
Así actúa la fosfina en el cuerpo humano
La Agencia para Sustancias Tóxicas de EE. UU. (ATSDR, por sus siglas en inglés) describe la fosfina como un gas incoloro, inflamable y con olor a ajo o pescado podrido. Aunque en pequeñas cantidades ocurre de forma natural, su uso más común es en la industria de plaguicidas.
En la habitación del hotel donde ocurrió la tragedia, la fosfina se habría acumulado tras un proceso de fumigación mal manejado. Al ser inhalado, este gas afecta rápidamente el sistema respiratorio y nervioso.
Entre los primeros síntomas de exposición están náuseas, vómitos, debilidad y dolor abdominal. A niveles más altos, puede causar bronquitis, edema pulmonar, convulsiones e incluso la muerte.

Medicina Legal confirmó que el gas inhalado por la familia bogotana fue fosfina, lo cual provocó el cuadro de anoxia que terminó con su vida. Los efectos del gas pueden continuar incluso días después de la exposición.
Este tipo de intoxicaciones son raras, pero extremadamente peligrosas, y dejan claro por qué debe existir mayor control sobre el uso de plaguicidas en entornos habitados.
Revelan la empresa que hizo la fumigación
Según documentos revelados por El Tiempo, la empresa responsable del procedimiento fue Livingston & Company E.U., registrada en San Andrés desde 2007. Dicha firma ya había trabajado con la Contraloría y otras instituciones en control de plagas.
En su comunicado oficial, el Hotel Portobelo señaló que la empresa usó la sustancia “sin nuestra autorización y en flagrante violación de los protocolos establecidos”. También revelaron que la firma declaró haber usado otros productos, distintos a los que se encontraron en la necropsia.
Este hallazgo complica aún más el caso, ya que pone en entredicho la transparencia y responsabilidad de la empresa fumigadora, así como la supervisión del hotel sobre sus contratistas.
Las autoridades buscan ahora a los dueños de la empresa, que sería una pareja, para que expliquen qué protocolos siguieron y por qué no informaron sobre el uso de fosfina.
El caso avanza en investigación, mientras el país lamenta una tragedia evitable que dejó una profunda huella en San Andrés y Bogotá.
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