Redacción admin

Han pasado más de tres años desde el trágico asesinato del estilista Mauricio Leal y su madre, Marleny Hernández, pero el destino de su patrimonio sigue en un limbo legal. Lo que parecía una herencia millonaria hoy está enredada entre embargos, disputas familiares y medidas judiciales que han frenado cualquier intento de repartición.

 

Entre los bienes que dejó Leal están una lujosa mansión en la vía a La Calera (Cundinamarca), un apartamento en el exclusivo sector de La Cabrera en Bogotá, dos vehículos de alta gama, una motocicleta y dos empresas: Mauricio Leal Peluquería S.A.S. y Mauricio Leal Music S.A.S. Esta última, menos conocida, era su proyecto artístico y tenía sede en el apartamento capitalino.

 

Aunque desde el principio estos activos quedaron bajo la lupa de la Fiscalía, el tiempo no ha traído claridad. Según información recogida por el diario PULZO, la mayoría están cobijados por medidas cautelares ante la sospecha de que puedan estar vinculados a operaciones de lavado de activos. Por eso, la Sociedad de Activos Especiales (SAE) ha tenido un papel clave en la custodia y administración de estos bienes, mientras avanza el proceso de extinción de dominio.

 

Uno de los puntos más sensibles es la propiedad en La Calera, conocida como la casa 18 de Liquidámbar, en el conjunto Arboretto. Según información revelada por revista Semana, este inmueble tiene actualmente estatus de embargo y se encuentra bajo suspensión del poder dispositivo por orden de la Fiscalía 9 especializada en extinción de dominio de Bogotá.

 

El apartamento en el norte de la capital también tuvo un giro reciente. Desde enero de 2025, la SAE dejó de figurar como depositario provisional y lo cedió a la empresa Hoc Consultores y Auditores S.A.S., dedicada a la consultoría en salud. Esta firma ahora figura como la nueva titular de la propiedad, según registros de la Oficina de Instrumentos Públicos.

 

La controversia se agrava con los movimientos jurídicos que hizo Jhonier Leal, hermano del estilista y principal señalado por el crimen, para quedarse con los bienes. Incluso, llegó a realizar trámites ante la Cámara de Comercio de Bogotá con ese objetivo. La situación generó alertas entre los abogados involucrados y expuso conflictos de interés dentro del caso.

 

El abogado Elmer Montaña, quien representó a los familiares de Marleny Hernández y Mauricio Leal, confesó que decidió mantenerse al margen del manejo de los bienes debido a lo que calificó como maniobras poco claras. “Había cosas muy turbias de abogados, y por eso no me quise meter en eso”, expresó en entrevista con Semana.

 

Montaña también puso la lupa sobre la abogada que asesoró inicialmente a Jhonier y luego a otro hermano, Carlos Andrés, actualmente detenido en Jamundí. "Ahí hay un claro conflicto de intereses porque Carlos estaba constituido como víctima dentro del proceso y esperaba que Jhonier fuera condenado para poder pedir los bienes", añadió el litigante.

 

Todo este entramado ha provocado un estancamiento jurídico. La mansión no ha podido ser arrendada, los vehículos siguen bajo custodia oficial y las empresas creadas por el estilista quedaron paralizadas. La SAE permanece a cargo de gran parte del proceso, que no ha tenido un cierre claro pese al paso del tiempo.

 

Este caso, que estremeció a la sociedad colombiana por su carga emocional y mediática, aún no encuentra un punto final. La herencia de Mauricio Leal se convirtió en un rompecabezas legal que, más allá del drama familiar, deja en evidencia la complejidad de los procesos de extinción de dominio en el país y los vacíos que persisten cuando la justicia no avanza con celeridad.

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