Redacción
Angélica González
El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, reconoció las graves limitaciones normativas que enfrenta el Distrito para controlar las llamadas clínicas de garaje en la capital, un problema que volvió a quedar en evidencia tras la muerte de Yulixa Toloza en el centro estético ilegal Beauty Laser. El mandatario aseguró que, aunque se han hecho cientos de operativos, persisten vacíos legales que dificultan frenar este tipo de establecimientos.
Por qué siguen operando estos centros
Galán explicó que la administración distrital ha realizado más de 800 operativos y ha sellado 218 sitios, pero aun así el control sigue siendo complejo. Según dijo, en algunos casos los establecimientos cierran apenas detectan la presencia de las autoridades, lo que impide realizar inspecciones completas.
También señaló que la Secretaría de Salud no puede hacer allanamientos por su cuenta, ya que para ingresar necesita una orden judicial y acompañamiento policial. A eso se suma, indicó, la alta movilidad de estos negocios, que cambian de lugar cuando sospechan que están siendo vigilados.
En el caso de Beauty Laser, el alcalde aclaró que el sitio, al parecer, venía operando en otro lugar y llegó recientemente a esa dirección, hacia finales del año pasado o comienzos de este año.
Cómo saber si una clínica es legal
El alcalde insistió en que cualquier procedimiento invasivo, como una liposucción o la aplicación de bótox, debe realizarse únicamente en una IPS habilitada. Advirtió que hay muchos sitios que funcionan como salones de belleza, peluquerías o gimnasios y que ofrecen estos servicios, pero eso, según dijo, es totalmente ilegal.
Para evitar riesgos, Galán recomendó a la ciudadanía consultar el listado oficial de IPS habilitadas en la página de la Secretaría de Salud de Bogotá. Si el lugar no aparece registrado, la recomendación es no realizarse el procedimiento y reportarlo a las autoridades.
El control de insumos, otra alerta
Otro de los puntos que preocupa al Distrito es la procedencia de los insumos médicos. Galán explicó que este aspecto se ha convertido en una pista clave para identificar locales ilegales, porque se han detectado casos de establecimientos que compran en droguerías elementos que no deberían tener en un salón de belleza.
El alcalde también advirtió que en el país el control sobre los medicamentos sigue siendo limitado y que muchas personas acceden a productos sin fórmula médica, lo que agrava el riesgo en este tipo de procedimientos.
Un problema que sigue abierto
Las declaraciones de Galán ponen sobre la mesa la dificultad de enfrentar una problemática que mezcla informalidad, falta de control y riesgos para la salud pública. El caso de Yulixa Toloza volvió a evidenciar cómo operan estos centros y por qué el Distrito insiste en reforzar la vigilancia, aunque con herramientas legales aún insuficientes.
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