Redacción Juan Sebastián Sosa

Es muy habitual que cuando una persona está enamorada o, durante en el proceso de enamoramiento, se escuche la forma figurativa de “sentir mariposas en el estómago”, con lo que se trata de describir ese sentimiento de emoción y nervios que genera el coqueteo. 

 

A lo que se hace referencia exactamente es a esa sensación particular en la zona del abdomen que se asemeja a un hormigueo o al revoloteo de mariposas en el estómago.

 

Es un síntoma claro de que, en medio de ese proceso de coqueteo, ya se están empezando a tener sentimientos más fuertes como la emoción y el deseo. Generalmente ocurre en las primeras etapas de la relación, ante la novedad. Es un fuerte indicio de atracción emocional. 

 

Pero, más allá de la percepción de ese sentimiento de hormigueo, hay un estudio realizado por la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam) que permite observar esa sensación desde el ámbito científico. 

 

¿Qué dice la ciencia sobre las “mariposas en el estómago”?

 

La respuesta de esa universidad se centra en explicar que se trata de una compleja mezcla de procesos neuroquímicos que ocurren en el cuerpo. En primer lugar, la adrenalina es la que juega un papel importante. 

 

Ese neuroquímico activa la respuesta a situaciones como la lucha o la huida, lo que prepara a los músculos para moverse rápidamente en esos contextos. Así, la sangre se desplaza hacia los músculos, dejando parcialmente sin flujo sanguíneo las zonas viscerales: esto es lo que crea la sensación del revoloteo de mariposas. 

 

En dicho proceso también entra a actuar el aumento en los niveles de cortisol, el cual se produce en situaciones de estrés. Esta hormona es la encargada de reducir los niveles de serotonina, el neurotransmisor que regula el estado de ánimo. La disminución de ese neurotransmisor puede generar emociones fluctuantes, características de esa etapa del enamoramiento. 

 

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De igual manera, en la explicación entra en juego la dopamina, también conocida como la “hormona del placer”. La liberación de esta causa una sensación de euforia que se puede comparar con la que se experimenta con las drogas psicoactivas. 

 

De igual manera, en estos casos de enamoramiento actúa la “hormona del amor”, obviamente. Se trata de la oxitocina, que se encarga de desencadenar sentimientos de satisfacción como calma y seguridad. Esta hormona ayuda a estrechar los lazos de los enamorados. 

 

Por último, está la vasopresina, que se asocia con la estabilidad y el compromiso. Esta hormona contribuye a establecer relaciones duraderas y monógamas.

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