Redacción
Angélica González
Pese a que dormir bien es clave para poder mantener una buena salud física y mental, en la actualidad muchas personas sacrifican horas de sueño por temas laborales, de estudio o actividades sociales.
A esto se suma que la producción de cortisol, al estar bastantes horas frente a pantallas como las del celular, la televisión o el computador, hace que se dificulte conciliar el sueño.
Consecuencias de no dormir bien: esto le pasa al cerebro

Según indican los expertos, uno de los principales efectos de la falta de sueño es su impacto negativo en la memoria y el aprendizaje. Especialmente en la fase Rapid Eye Movement (REM) o movimiento ocular rápido, el cerebro procesa y consolida la información adquirida durante el día.
“Cuando nos privamos del sueño, disfrutamos menos de las primeras etapas reparadoras, la etapa de ‘sueño ligero’ que ayuda a mejorar la memoria, el aprendizaje, el tiempo de reacción y el razonamiento logístico”, explicó Theresa Schnorbach, psicóloga y científica del sueño, al diario La Nación.
Como consecuencia de esto, dicha privación puede generar un deterioro de la función cognitiva, haciendo que sea más difícil recordar información y aprender cosas nuevas.
Por otra parte, los expertos indican que la falta de sueño puede provocar alteraciones en el estado de ánimo.
“Durante el REM, las concentraciones de la sustancia química noradrenalina, asociada con el estrés y la ansiedad, se desactivan dentro del cerebro mientras que la amígdala y el hipocampo (las estructuras del cerebro asociadas con las emociones y la memoria) se reactivan, lo que permite reprocesar los recuerdos perturbadores en un estado libre de estrés y, por lo tanto, ayuda a curar heridas emocionales”, explica Schnorbach.
Pues bien, sin el descanso adecuado, dichos procesos se interrumpen, lo que genera que se dificulte una correcta regulación de las emociones. Es por eso por lo que la irritabilidad, la ansiedad y la depresión suelen ser más comunes en personas que no duermen lo suficiente.
Respecto a cómo el no dormir bien afecta la capacidad de concentración y el rendimiento cognitivo, la experta indica que la somnolencia en el transcurso del día reduce la atención y la capacidad de tomar decisiones y esto puede llevar a errores en el trabajo y a una disminución en el rendimiento académico.
¿Cómo funciona el ciclo del sueño?
Este está dividido en tres etapas y cada una de ellas tiene una función específica en la reparación y el mantenimiento del cerebro.
Como se mencionó anteriormente, la fase REM es clave para la memoria y el aprendizaje. Por su parte, las fases de sueño profundo son cruciales para la recuperación física y la regulación del metabolismo.
Es por esa razón por la que el interrumpir estas fases puede tener varios efectos que perjudican en gran medida al cerebro y al cuerpo. “Si estás dando vueltas en la cama toda la noche, estos procesos se interrumpen, lo que lleva a una peor regulación de las emociones”, apuntó Schnorbach.
Por eso se debe hacer hincapié en que el hecho de dormir bien, además de que es una necesidad básica, es un pilar fundamental para la salud. Por eso es clave que se priorice un buen descanso nocturno, para que tanto el cuerpo como el cerebro se mantengan saludables.
“El deterioro de la función cognitiva y la regulación emocional después de una mala noche de sueño demuestra la importancia vital de un sueño adecuado para nuestra salud global”, concluyó la experta.
Comparte en: