Redacción
Juan Sebastián Sosa
La Biblia es, sin lugar a duda, uno de los textos religiosos más influyentes en la historia y la vida de las personas. Su contenido aborda una serie de enseñanzas, principios y mandamientos que buscan orientar el actuar de los individuos.
En ese sentido, una de las advertencias que más sale a la vista es la comisión de pecados. Según las escrituras, son acciones que se oponen a la ley de Dios y que, em cierta medida, tienen una escala de gravedad. Si bien se cree que la mayoría de los pecados son perdonados por Dios mediante penitencias, hay uno en específico que no tendría perdón.
En el ámbito teológico, este concepto se conoce como el “pecado imperdonable” y ha sido objeto de debate y análisis por los estudiosos de las escrituras sagradas.
En el Evangelio de Mateo, capítulo doce, versículos 31-32, Jesús dice: “Por tanto, os digo que todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada. Y cualquiera que hable una palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero cualquiera que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero”.
En ese apartado, se menciona que la blasfemia contra el Espíritu Santo es un pecado imperdonable para Dios.
¿Qué es la blasfemia?
La Coalición por el Evangelio señala que la blasfemia contra el Espíritu Santo “consiste en atribuir a Satanás los milagros de Cristo operados por el Espíritu Santo. Esta actitud es fruto de un corazón incrédulo, indiferente y malicioso que se opone abiertamente al Señor”.
Según recoge ese portal, la palabra blasfemia es una transliteración del griego que tiene varios usos en la Biblia. Algunos ejemplos son:
“La blasfemia es una violación del poder y la majestad de Dios. Puede ser directamente contra Dios (Ap 13:6), contra su nombre (Ro 2:24), contra la palabra (Ti 2:5), contra Moisés (Hch 6:11), o contra los seres angélicos (Jud 8-10; 2 P 2:10-12). El concepto es judío; por eso Jesús parece estar blasfemando cuando perdona pecados (Mr 2:7), o asegura ser el Mesías (Mr 14:64), haciéndose así igual a Dios (Jn 10:33)”.
En otro apartado, Marcos 3:20-30, también se cita a Dios hablando sobre la blasfemia:
“En verdad les digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias con que blasfemen, pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo no tiene jamás perdón, sino que es culpable de pecado eterno”.
En ese sentido, Coalición por el Evangelio recoge que los expertos concuerdan en que la blasfemia no se trata de un pecado de la lengua o de ignorancia, sino de una actitud del corazón incrédulo y abiertamente hostil contra Dios que se rehúsa a aceptar el evangelio de Cristo y admitir su necesidad de un redentor.
“Por lo tanto, si tienes temor de haber blasfemado, pero te has arrepentido y reconoces a Cristo como tu Señor y Salvador, ten la plena certeza de que Dios te ama, te perdonó y desea que estés con Él en la eternidad, puesto que la mayor blasfemia del ser humano hoy está en no creer en el evangelio”, dice Nimrod López, licenciado en teología y estudios de maestría en Biblia del Seminario Teológico Centroamericano (Seteca) en Guatemala.
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